
Imitada por muchas pero nunca igualada, la estrella de 1,61 metros de estatura y cabello rubio cumpliría hoy 85 años de vida, si la muerte y su historia llena de polémica no se la hubiesen llevado trágicamente el 5 de agosto de 1962.
La muerte de Marilyn es un hecho sin resolver. Sus seguidores manejan, 49 años después, varias hipótesis en torno a lo sucedido esa noche, cuando Hollywood conoció la noticia. Antes de ese día la estrella había vivido un romance con los hermanos Kennedy: John F. y Robert. Ellos la abandonaron y, de acuerdo a informes, esto pudo ser el impulso que tuvo la actriz de atentar contra su vida.
La mujer de rostro angelical, como es conocida, es un ícono irrepetible que genera ocho millones de dólares anuales.
Nace el mito
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En 1946 un fotógrafo de modas la descubrió y la hizo modelo. Norma Jeane Baker inició así su carrera en el mundo que ella describía como «frívolo». Allí comenzó la transformación, Emmeline Snively, su agente, le sugirió cambiar el color de su cabello, castaño de nacimiento, por el característico rubio.
Rebautizada como Marilyn Monroe por Ben Lyon, jefe de reparto de la 20th Century Fox y uno de los primeros directores que le dio trabajo, alcanzó la gloria gracias al primer número de la revista Playboy, en la que hizo gala de sus curvas. Después de esto comenzó a destacarse en papeles como fémina despampanante. Cintas como Los Caballeros las Prefieren Rubias o La Tentación Vive Arriba la convirtieron en la diosa del cine.
Como otras estrellas de la época, Marilyn era adicta al alcohol, tuvo una difícil relación con la fama, en una ocasión afirmó con amargura que «Hollywood es un lugar donde te pagan 100 dólares por un beso y 50 centavos por tu alma».
En el ámbito personal tampoco tuvo suerte. Se casó tres veces y dedicó buena parte de su vida a demostrar que era algo más que una cara y una figura bonita. Cuanto más se convertía en un símbolo sexual más intentaba en no caer en la imagen que proyectaba.
Fuente: www.laverdad.com