Cultura. La gente disfrutó del Día de la Tradición y de una fiesta en las cabañas del río Piraí.
La fiesta empezó en la plaza 24 de septiembre y terminó bajo los árboles del Parque de la Autonomía 4 de Mayo del cuarto anillo. El Día de la Tradición Cruceña reunió, según la Federación de Fraternidades Cruceñas, por lo menos a 50.000 personas y varias autoridades políticas y cívicas del departamento que enfatizaron en que a través del canto, de los bailes, de las comidas típicas, de los juegos populares y del orgullo camba se calienta el ambiente festivo de la efeméride cruceña, que arranca en el esperado septiembre.
La tamborita y la banda tronaron en la plaza principal desde la 9:30. Hasta ese kilómetro cero de la ciudad fueron llegando las personas que nacieron en el departamento y las que emigraron del interior del país.
La bandera cruceña (verde, blanco y verde) se vendió como ‘pan caliente’ y los comerciantes de sombrero ‘e saó que llegaron de Paurito hicieron ‘su agosto’ a partir de las 11:00, cuando el sol ya quemaba y la gente sudaba porque a esa hora todos empezaron a caminar y bailar rumbo al parque de la Autonomía, que se encuentra en el cuarto anillo, entre las avenidas Roca y Coronado y Centenario.
La versión de ayer fue denominada Festejemos juntos 450 años de la cruceñidad. Delfa Saldaña llegó a las 7:00 a la plaza desde Paurito con 200 sombreros hechos de saó y los vendió a Bs 15 y Bs 20. Con ella llegaron otros comerciantes y la gente, que mientras compraba una bandera o un sombrero bailaba al ritmo de chobenas y taquiraris, y los ballets folclóricos que llegaron con sus muchachas y muchachos vestidos con ropas coloridas de la tierra oriental ponían color a un domingo sin ventarrón.
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La punta de esa ‘larga serpiente humana’ de la caminata la encabezaban el presidente del Comité pro Santa Cruz, Herland Vaca Díez; el secretario general de la Gobernación, Roly Aguilera; el presidente de la Federación de Fraternidades Cruceñas, Juan Fernando Azcarrums, entre otras personas.
Después del mediodía, ya en el parque de la Autonomía, Vaca Díez dijo que el Día de la Tradición se ha convertido en un escenario para reafirmar la identidad de la gente que nace y que vive en esta zona del país y que es la antesala de los festejos previos a la efeméride cruceña del 24 de septiembre.
“El Día de la Tradición Cruceña ya es boliviano porque participa gente de todo el país. Tenemos que demostrar que los pueblos que más crecen son aquellos que incluyen y que se alimentan de nuevas ideas y personas”, enfatizó el líder cívico.
Eva Garvizú se siente como en casa. Hace 30 años llegó desde Cochabamba y ahora se considera una cruceña más porque en Santa Cruz formó su familia y consolidó un trabajo estable.
Ella caminó ayer desde la plaza y a las 12:30 llegó su-dando al parque de la Autonomía, con un pañuelo se secó su cara y se sentó en un banco de madera para hacer descansar sus piernas. Como ella, otras personas lo hacían en las bancos o en el pasto y bajo la sombra de los árboles. Después se apoderó el hambre y la gente empezó a buscar la comida típica preparada por decenas de vendedores de mojao y de picante de gallina.
Las mujeres bellas estuvieron por todos lados. Shekufé Zareh estaba en el parque con su mejor sonrisa. Ella, que fue una de las invitadas de honor porque en 2009 fue la reina de la Tradición, llegó bailando.
Con este ya es el tercer año que participa en esta actividad. Lorgio Fleig era el presidente de las fraternidades cruceñas allá por 1989 cuando se realizó la primera versión del Día de la Tradición. Recuerda que esta actividad no ha cambiado mucho en su esencia y que ahora existen 115 fraternidades, muy por encima de las 13 que había hace 27 años cuando esta institución fue creada.
Cerca de ahí otra celebración ponía en el tapete la riqueza gastronómica de Santa Cruz. Las Cabañas del río Piraí, que están de aniversario el 11 de septiembre (cumplirá 28 años), llevaron a cabo una fiesta camba, con juegos y música.
Por la mañana organizaron una caravana desde el cuarto anillo y avenida Roca y Coronado, y durante una hora regalaron platos típicos a sus visitantes. La gente pudo elegir locro de gallina o picante, rapi o majao. Después, para bajar la comida podía subirse a una moto cuadratrac o a un caballo. Todo gratis durante una hora. Por la tarde hubo juegos típicos.
En la jornada
– El juego de la tarasca se ha convertido en un símbolo del Día de la Tradición Cruceña. Consiste en capturar a jóvenes, niños o borrachos, para meterlos por la ancha boca de una figura monstruosa, en cuyo interior hay uno o dos hombres que ‘bañan’ con talco a la víctima. Luego lo sacan por detrás de la tarasca.
– Un policía se contagió de la euforia cultural y se puso el sombrero ‘e saó.
– En el ingreso al Parque Autonómico se generó un caos vehicular debido a que la multitud copó por algunos momentos la avenida. En las cabañas se vio la presencia de personas en estado de ebriedad.
– Muchos padres de familia acudieron a la caminata con sus hijos vestidos con trajes típicos.
– En las cabañas del Piraí la gente hacía cola para recibir la comida gratis.
Roberto Navia, El Deber