En los últimos 20 años, tanto por esfuerzos que realizó el antiguo Ministerio de Planificación y el Ministerio de Trabajo, como la colaboración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se hicieron sendos documentos en los que se diseñaba la forma de crear empleo, los roles de los actores sociales, el rol de la educación y la formación de mano de obra, la característica que exige la empresa moderna de la legislación laboral, y se crearon bolsas modernas de empleo. Pero las tasas de desempleo siguen alrededor del 7% y el empleo en el sector informal se mantiene en más del 65% de la población ocupada. En nuestro país, según uno de los planes de empleo elaborados por la OIT, tenemos un patrón de crecimiento vinculado a los sectores de no transables, fundamentalmente en construcción y servicios de baja incorporación tecnológica, es decir que nos basamos en sectores que producen bienes que sólo pueden consumirse en el país, que no pueden exportarse. También estos sectores son de baja productividad, como ejemplo podemos decir que en el sector de la construcción, un gran porcentaje de los trabajadores no requieren ningún tipo de estudio para efectuarlo: cargar ladrillos, llevar carretillas, etc. Por lo tanto, el crecimiento que lideran no resuelve el problema del empleo, pues tienen un escaso encadenamiento con el resto de la economía y, además, sólo están orientados al mercado interno. Por ello, la OIT recomienda que los sectores productores de transables sean los que tomen el liderazgo del crecimiento.Sin embargo, los últimos meses, los medios de comunicación nos muestran las dificultades por las que están atravesando precisamente las empresas que producen bienes transables con mercado en el exterior. Ametex es una empresa boliviana que produce prendas de textiles y que exporta aproximadamente ocho millones de prendas al año, fundamentalmente a Europa y los Estados Unidos. Para producir esta cantidad, cuenta con aproximadamente tres mil trabajadores y utiliza el sistema TIM, de Datatex. Estos trabajadores para incorporarse a sus fuentes de trabajo han tenido que pasar, primero, por el estudio básico y, posteriormente, algún estudio técnico en un centro de capacitación y/o formación de mano de obra. Luego han sido sometidos a un entrenamiento fuerte en planta para adecuarla a la tecnología que la empresa tiene. Por ello, estos trabajadores son capaces de producir 2.666 prendas al año, es decir un promedio de aproximadamente ocho prendas al día. En otras palabras, se requiere más de este tipo de empresas. Bolivia sería otra si contara con unas 50 empresas de este tamaño y semejante productividad. Pues solas crearían aproximadamente 150.000 empleos. Que el empresario tiene que ganar por organizar a los tres mil trabajadores, sí, independientemente si estos emprendimientos sean de empresarios privados, cooperativas, empresas públicas, etc.
Fuente: www.laprensa.com.bo
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