Gabinete 2012: entre la miel y la hiel


Pablo Javier Deheza

pablo-javier-deheza ¿Cómo comprender la actual composición de gabinete ministerial del gobierno del presidente Morales? Lo primero que se debe tener en cuenta es que este es un año clave para el MAS en la construcción de los mejores escenarios posibles para asegurar su reelección en diciembre de 2014. Lo primero que busca el partido de gobierno es, como no podía ser de otra manera, permanecer en el poder.

Un segundo elemento a tener en cuenta es que la agenda política, que caracterizó la primera gestión del MAS, se encuentra agotada. Esto fue reconocido por el propio presidente Morales cuando convocó a la denominada Cumbre Social en diciembre del año pasado con el argumento de que se necesitaba una nueva agenda ya que a la de octubre se la dio por cumplida. Esto le significó al partido de gobierno comprender rápidamente que su reelección pasa por el logro de resultados efectivos en la gestión estatal y en la economía en particular.



Así las cosas, las ratificaciones y designaciones que se han dado en el área económica evidencian dos cosas: en lo que hace a la planificación y macroeconomía el gobierno se muestra satisfecho con lo obrado y por lo tanto ratifica a los ministros de estas carteras; quienes han ingresado en las carteras de Hidrocarburos, Obras Públicas, Minería y Medio Ambiente tienen un perfil más técnico que sus predecesores. Un tercer elemento es que la línea lanzada por el propio presidente a su nuevo gabinete hace énfasis en mejorar el desempeño de la gestión gubernamental; consecuentemente, ese norte explica también las designaciones en Salud y Justicia. El gobierno es consciente de que asegurar la reelección de Evo Morales pasa por tener resultados concretos para mostrar en 2014 y está yendo tras ello.

En lo que hace a la gestión política, la principal asignación será manejar los diversos conflictos que vendrán apareciendo, se van acelerando y le son un dolor de cabeza al Ejecutivo; esto quedará en manos de lo que vayan a hacer el ministro de la Presidencia y el de Gobierno. Juan Ramón Quintana y Carlos Romero se constituyen así actores políticos principales del oficialismo. El primero de ellos es un ex militar formado en la Escuela de las Américas quien demostró sobradamente que es capaz de dividir y derrotar a cuanto grupo opositor se le puso en frente; maneja inteligencia y estrategias militares y aporta al gobierno, además, con una visión geopolítica. El segundo es, comparativamente y dentro del MAS, un hombre más afín a una cultura de diálogo; le tocó sobrellevar momentos difíciles en relación a temas como el TIPNIS, Yapacaní, Tarija y Chuquisaca, entre otros.

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Es de prever entonces que el gobierno, en lo que hace a la forma de encarar los conflictos durante el año que comienza, llegue a practicar una suerte de ejercicios de entendimiento entre un ministro bueno y un ministro malo; una versión local del policía bueno y el policía malo de las películas norteamericanas. Inicialmente Carlos Romero hará todas las gestiones necesarias para solucionar las cosas por una alternativa relativamente amable; de no funcionar eso, detrás está Juan Ramón Quintana quien empezaría a operar bajo lógicas que ya ha demostrado conocer y dominar a punta de inteligencia y despliegue de tipo militar. Quedarían así los opositores y los grupos que le generan conflictos al gobierno entre la miel y la hiel. A Romero le tocará interpretar el rol de alguien perpetuamente conciliador, incluso en medio de cualquier despliegue que realice el ministro Quintana, para validar ad infinitum un rostro afín a la concertación por parte del gobierno.

Finalmente, como para el MAS se trata de construir los mejores escenarios posibles para asegurar la reelección, no han descuidado el tema cultural y comunicacional. Amanda Dávila y Pablo Groux, muy probablemente junto a Roberto Aguilar, trabajarán las líneas comunicacional y los ejes culturales del proyecto Evo Morales 2014. La nueva ministra de Comunicación tiene una línea menos flexible que la del saliente Iván Canelas, pero es una mujer hábil y combativa.

Frente a todo esto, ¿qué está haciendo la oposición formalmente constituida para equiparar la contienda y presentar una alternativa condigna? Pues no otra cosa que repetir a pie juntillas lo que viene haciendo desde hace más de un lustro: despotricar e imaginarse, en su mundo cool, que eso equivale a tener proyecto y posibilidades.