Mundial 2014, la “elitización” del fútbol en Brasil


Las proyecciones indican que Brasil recibirá miles de millones de dólares durante el torneo, pero algunos especialistas creen que la Copa la pagará el pueblo brasileño y los beneficios serán para los intereses inmobiliarios.

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Logo oficial del mundial 2014. Foto: fifa.com

    Por FABIOLA ORTIZ

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    RÍO DE JANEIRO, 6 Feb. (IPS/ANF).- La poca transparencia en los preparativos para la Copa Mundial de la FIFA 2014 levanta dudas en Brasil, su sede, sobre el legado social del campeonato de fútbol y críticas sobre la "elitización" del deporte más democrático y popular del país.

    Los constantes incrementos en los presupuestos pautados inicialmente para las obras de movilidad urbana y de construcción y remodelación de estadios en las 12 ciudades que hospedarán la fase final del Mundial de Fútbol alimentan la percepción negativa.

    Se prevé que la Copa dará una gran visibilidad a esta potencia latinoamericana y atraerá numerosas inversiones. Las proyecciones son que visiten al país durante las seis semanas del torneo unos 3,4 millones de turistas y que ello represente ingresos por unos 5.300 millones de dólares.

    El gobierno afirma que el Mundial de la FIFA incrementará el producto interno bruto (PIB) en 103.000 millones de dólares durante el periodo 2010-2019, lo que se traducirá en un aumento anual de más de 0,4 por ciento.

    "¿La Copa es para los brasileños?", preguntó el investigador Christopher Gaffney, del Programa de Posgrado de Arquitectura y Urbanismo de la pública Universidad Federal Fluminense, que hace un seguimiento del desarrollo de los grandes proyectos urbanos en el país. "Es una Copa para los intereses de especulación inmobiliaria, para las grandes construcciones civiles. Dejará de legado estadios bonitos, pero va a significar una  ‘elitización’ del fútbol", respondió el investigador de origen estadounidense.

    El valor de las entradas puede alcanzar entre 120 y 150 dólares, inalcanzable para el brasileño promedio, argumentó este geógrafo, que monitorea especialmente los preparativos de la Copa FIFA, desde que Brasil fue elegido como sede en 2007.

    "Será una ‘elitización’ del fútbol que es, de partida, el deporte más popular y democrático del país y va a ser cada vez más caro", planteó. Gaffney criticó que esta “aristocratización” se exprese ya "en la construcción de estadios faraónicos, multimillonarios, que son la expresión de una propuesta para hacer elitista al fútbol".

    Según el investigador, la FIFA quiere que el brasileño pague altos costos para concurrir a los estadios, además de la inversión sin precedentes que realiza para organizar la Copa. "El brasileño está pagando una cifra multimillonaria. Esta es la Copa más cara de la historia y FIFA quiere que la sociedad pague cifras muy elevadas para ver los partidos", criticó.

    Del total de 12 estadios que van a ser construidos enteramente o remodelados, nueve lo serán con fondos públicos. En 2010, los cálculos oficiales estimaban que la inversión requerida para este apartado sería de 3.000 millones de dólares, mientras que actualmente el monto subió a 4.000 millones.

    La mayor erogación será para la remodelación del emblemático estadio de Maracaná, en Río de Janeiro, cuyo presupuesto actual se elevó hasta 530 millones de dólares. En esta edificación ya se gastaron otros 180 millones de dólares, para mejorar sus instalaciones para los Juegos Panamericanos de 2007.

    Brasil también acogerá en el próximo cuatrienio otros dos mega-eventos deportivos: la Copa de Confederaciones de Fútbol, en 2013, y los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en esta ciudad de Río, en 2016.

    El problema, según Gaffney, es "qué tipo de estadio vamos a tener". Para un estadio con tecnología vanguardista y paneles fotovoltaicos producidos por empresas europeas, "la cuenta final será insostenible", porque se deberá importar la tecnología y la mano de obra para instalarlos y mantenerlo, afirmó.

    En cada uno de los estadios se celebrarán entre cuatro y siete partidos. En el caso de la occidental ciudad de Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso, serán cuatro juegos, lo que se traduce en una inversión de 370 millones de dólares para ocho horas de Copa, que después quedarán subutilizados.

    Además, hay costos sociales que pueden transformar la Copa del Mundo en la "Copa de la Exclusión", porque las obras para su realización ya han generado gran cantidad de desalojos y expropiaciones en asentamientos donde viven familias pobres, las llamadas favelas, para establecer las líneas de buses de tránsito rápido.

    En las cercanías del Maracaná, por ejemplo, ya se desalojaron a 400 familias en la Favela do Metrô para construir un estacionamiento. Las familias fueron desplazadas a una lejana zona suburbana, con la que no tienen raíz alguna. Gaffney calcula que, tan solo en esta ciudad, unas 30.000 familias serán desplazadas del área donde viven.

    También se han sumado denuncias de violación de derechos humanos, como la explotación de los trabajadores que participan en la construcción de los estadios y otras obras.

    Ello ha desembocado en huelgas y paralizaciones de las obras, como sucedió en el Maracaná o en el estadio Mineirão, en la sudoriental ciudad de Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais. Originaron las protestas los bajos salarios, las malas condiciones laborales y los horarios abusivos, debido a cronogramas mal administrados.

    "Con la presión para acabar las obras, lo primero que desaparece son los derechos de los trabajadores", dijo Gaffney.

    El secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, visitó este mes Brasil para fiscalizar cómo marchaban los preparativos. El directivo supervisó las obras en Brasilia, Río de Janeiro, Fortaleza y Recife.

    "La Copa del Mundo cuesta lo que el país puede pagar y quiere invertir. La FIFA no pide nada que sea más de lo que el país ofreció hacer", indicó Valcke.