Evo y la renuncia “por mentir”


El presidente Morales pidió hoy la renuncia del ministro de medio ambiente y agua, Felipe Quispe, acusándolo de mentir sobre la provisión de agua en el aeropuerto del salar de Uyuni. “Quien miente, mejor que renuncie compañeros”, dijo.No dudamos de que el primer mandatario esté ampliamente desinformado por quienes le rodean, desde sus ministros hasta los asesores venezolanos y cubanos, pasando por altas autoridades electas. Pero lo cierto es que su propio compromiso con la verdad deja mucho que desear. Recordemos, por ejemplo, su promesa de dimitir si en su gestión había “un solo muerto”, incumplida cuando su gobierno suma ya casi un centenar de fallecimientos en hechos de violencia política. No dijo la verdad, por lo tanto, durante la campaña electoral del 2005.O pensemos en la reiterada falta a sus acuerdos mediante las denominadas “estrategias envolventes”, como sucediera con los defensores del TIPNIS, ante quienes firmó el año pasado una Ley de Intangibilidad, para luego retomar el proyecto de la “autopista de la cocaína” ni bien los indígenas volvieron a sus comunidades.Si de renunciar por mentir se trata, el “Jefazo” podría ir dando el ejemplo…Premios diplomáticosLa utilización de suculentas plazas del Servicio Exterior como “premio” a ex ministros de escandaloso paso por el gabinete se ha vuelto toda una tradición en el régimen de Evo Morales.Sucedió así con quien fuera titular del Ministerio de Gobierno, Alicia Muñoz, rebautizada “Malicia” por el escritor Juan Claudio Lechín, destinada a funciones consulares en Ginebra y luego en Barcelona, tras una gestión donde se registraron las masacres de Huanuni y de “enero negro” (Cochabamba).Lo mismo con el ex presidente de YPFB, Jorge Alvarado, obligado a renunciar en medio de irregularidades, reubicado cómodamente en la Venezuela de Chávez.Ahora le toca el turno a los ex ministros de gobierno Sacha Llorenti y Wilfredo Chávez, sobre quienes pesan fuertes indicios de responsabilidad en la represión a indígenas y discapacitados. Lamentable uso del Servicio Exterior el que hace la administración evista, que rebaja la diplomacia a mero “botín político”, degradando la calidad de la representación boliviana ante la comunidad internacional…[email protected]