El MAS y el miedo a la democracia


JULEPE Está claro que el oficialismo le teme a gobernar en el marco de los balances y contrapesos que hacen a un sistema democrático, como la justicia independiente, la prensa libre y la oposición fiscalizadora, y que prefiere hacerlo en total hegemonía, para que nadie ponga en entredicho sus errores y arbitrariedades.

Pero hay algo a lo que el Movimiento Al Socialismo parece temer todavía más, y es a la democracia interna.

De ahí que en el ampliado del MAS realizado este fin de semana se haya amenazado con purgar a los “traidores” que se atrevan a cometer el crimen del libre pensamiento, y sobre todo a quienes osen cuestionar en algo al presidente Evo Morales.



“Prohibido disentir” es el eslogan tácito, y la nueva purga ya tiene su primera víctima en la persona del senador masista por Pando Manuel Limachi, quien destapó la manipulación gubernamental en la elección de la presidenta del Senado, Gabriela Montaño, quien habría sido impuesta por “dedazo” presidencial desconociendo el voto de los legisladores oficialistas, que habían elegido para el cargo a Nélida Sifuentes.

Pero Limachi fue aún más lejos, señalando que Morales prefiere a los “levantamanos” antes que a los “librepensantes” y trata a los parlamentarios “como si fueran un rebaño”.

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“Cuando nos reunimos con el presidente no nos toma en cuenta para nada (…) no se efectúa deliberación y análisis (…) lo único que hacemos es tomar chocolate y nos venimos”, argumentó.

Agregó que hay “patrones” o “llunkus” (serviles) que “manipulan en el MAS a su gusto” y que tanto Morales como el vicepresidente García Linera sólo dan oportunidad de intervenir a “gente seleccionada e iluminados”.

Por supuesto, el arranque de transparencia de Limachi activó la maquinaria descalificatoria del verticalismo masista, y es así como el senador Adolfo Mendoza salió al ruedo acusando al disidente de poseer “una terrible flota de transporte” en el departamento de Pando.

Claro está, la posesión de esta “terrible flota” no le impidió al oficialismo invitar a Limachi a postular para un curul en la Cámara Alta, pero ahora se convierte en un pecado retrospectivo…

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