
Supuestamente sus colaboradores fueron quienes lo encontraron, junto a Eva Braun, su amante, que lo había acompañando hasta el final y había corrido la misma suerte.
Hasta aquí la historia oficial. ¿Y el cuerpo? No vamos a entrar ahora en eso. Busquen en los libros. Pocas historias hay que tengan tantas teorías de la conspiración y misterio como la de Hitler. ¿Murió realmente aquel día y de aquella manera?
Bien, ahora déjennos presentarles a otro señor. Es italiano, se llama Giovanni Di Stefano y es abogado. Un abogado que tiene sus cuarteles generales entre su país, Londres y Palma de Mallorca. Un defensor de causas imposibles. Un hombre que hoy disfruta con el sobrenombre que le dio la prensa hace años: ‘el abogado del diablo’. ¿Por qué este apodo?, se preguntarán. Porque ha defendido, entre otros, a hombres como el expresidente serbio Slobodan Milošević y el exdictador iraquí Sadam Husein.Di Stefano es un ‘viejo’ conocido ya de nuestra revista.
Lo entrevistamos hace dos años cuando publicamos nuestra entrevista con Charles Manson, porque entonces trataba de reabrir su caso. Como ven, Giovani es un abogado capaz de pisar calquier flor y meterse en todos los jardines posibles. De hecho lleva años intentando llevar ante la Justicia al exprimer ministro británico Tony Blair por la guerra de Irak, aunque ésa es otra historia que ya les contaremos algún día. Hoy estamos con Hitler.
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Di Stefano abrió hace algo más de un año una web en la que cuenta los detalles de algunos de sus casos y publica informaciones muy llamativas sobre personajes de actualidad o sobre hechos históricos. En ella acaba de lanzar la que llama «una exclusiva mundial” sobre el exdictador nazi. Y tiene mucha miga…

¿Y por qué todo esto? Si se lo preguntan, van por el buen camino. De acuerdo con lo que acaba de publicar Di Stefano, el objetivo de Hitler no era conquistar el mundo, como creíamos. Sino formar una alianza con Inglaterra para vencer a la Unión Soviética. Alemania no debía ganar la guerra, sino Inglaterra. Hitler habría puesto así su país de nacimiento al servicio de su país de ‘adopción’. ¿Quieren más? De acuerdo…
Les decíamos antes que aquel 30 de abril de 1945, cuando aún faltaba más de un mes para el día D y que se confirmase la derrota total de la Alemania nazi, Hitler no había tenido claro cómo quitarse de en medio. Cianuro y bala, dos mejor que uno, decidió. Pues bien, según esta teoría, Hitler no murió aquel día. Escapó por los túneles del Berlín subterráneo, salió de la ciudad, abandonó el país y vino a España ¿A España? Sí, sí, como lo leen.
Franco lo ayudó. Y aquí habría aterrizado aquella misma noche del 30 de abril, según Di Stefano, como confirmó un tal sr. Aceituna, chofer del dictador español, que habría recibido órdenes para recoger de un avión alemán a un señor de entre 50 y 60 años y llevarlo al palacio de El Pardo. Durante el mes de mayo Hitler se habría hospedado allí, en el ala este, que habría estado absolutamente aislada y asistida por personal que hablaba alemán.
Pero Hitler no se quedó en Madrid. Días después viajó a Argentina, como muchos otros oficiales nazis que huyeron del continente a través de nuestro país aliado. Aunque volvería tiempo después a España. Y esta vez ya para quedarse. El líder nazi habría muerto por causas naturales el 2 de septiembre de 1947, a los 58 años. Y fue enterrado inicialmente, por orden de Franco, en un panteón donde reposaban los restos de una familia cercana a la del General. Hasta que en 1969 Franco ordenó que se exhumaran sus restos y se enterraran con una lápida casi anónima en un cementerio de la capital.
¿Sorprendidos? ¿Quieren un último golpe de efecto? De acuerdo con las averiguaciones de Di Stefano, no se sabe bien si Hitler murió por causas naturales o por orden de Franco, que habría orquestado todo desde el comienzo con la connivencia del Opus Dei. ¿Suficiente? Sí, ¿verdad? Le hemos pedido a Di Stéfano que nos muestre los documentos secretos que afirma tener y con los que sostiene esta teoría. Pero nos ha dicho que no puede enseñarlos, que debe proteger sus fuentes dentro y fuera de España.
Fuente: www.revistavanityfair.es