Larry Memmot, encargado de negocios de Estados Unidos. “Hemos visto es que el Gobierno boliviano es serio en estos temas (reducción de cocales)”. EEUU es el principal importador de joyas, quinua, castaña y café bolivianos.
El encargado de negocios de EEUU, Larry Memmot. Foto archivo El Día
Página Siete entrevistó al Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos (jefe de misión) en Bolivia, Larry Memmot, sobre el estado de las relaciones bilaterales que, con la llegada de Evo Morales al Gobierno, se ha mantenido en permanente tensión.
Página Siete.- A más de un año de la aprobación del Acuerdo Marco no parece mejorar la relación bilateral, cuando menos en el nivel político. ¿Cómo evalúan esto?
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Mejorar la relación con Bolivia es, para nosotros, una prioridad y estamos trabajando en este objetivo. No es fácil desarrollar confianza entre dos gobiernos, pero encontramos que poco a poco lo estamos logrando.
La relación bilateral es importante para los dos países. Por ejemplo, en el tema comercial –dejando de lado el tema gas– la relación económica más importante que tiene Bolivia es con Estados Unidos. Las exportaciones de Bolivia a EEUU han crecido a un ritmo acelerado en los últimos años. Y la mayor parte de esas exportaciones son no tradicionales, de quinua, joyería y otros.
Las relaciones que tiene esta embajada con varios ministerios han mejorado, pero eso sí es un proceso lento que, seguramente, va a durar muchos años más en consolidarse. Estamos satisfechos por la asistencia que Usaid (Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional) le da al Ministerio de Salud y estamos mejorando la relación en el ámbito cultural.
Este año, una de las máximas expresiones culturales de EEUU, que se desarrolla la semana previa al 4 de julio en Washington, contará con la presencia de un grupo de kallawayas bolivianos que podrán mostrar su cultura al pueblo norteamericano. Esto es inédito.
Página Siete.- ¿Podríamos decir que en el plano comercial las cosas han mejorado, pero van mal en el aspecto político?
Yo no diría que van del todo mal. En los últimos ocho meses me he reunido con muchos de los ministros del Gobierno boliviano y mantenemos una relación de colaboración con muchos de ellos, algo que no se daba hace dos años. La mejora es gradual.
Se puede destacar, aunque sorprenda, el trabajo contra el narcotráfico. El Gobierno ha señalado que quiere ir en un rumbo distinto (al del pasado) y quiere la “nacionalización” de esa política. Nosotros apoyamos eso y estamos contribuyendo. En el último año hemos entregado unos mil vehículos de distinto tipo para la lucha contra el narcotráfico. También hemos entregado unos 100 vehículos pesados para la Policía y el Ejército en sus operaciones antidrogas.
Asimismo, estamos trabajando en fortalecer el acuerdo trilateral entre Bolivia, Brasil y Estados Unidos. Aunque a veces hay declaraciones contradictorias entre Bolivia y Estados Unidos, estamos trabajando bien.
Página Siete.- El acuerdo trilateral está destinado a tareas de monitoreo de los cultivos de la hoja de coca. ¿Cómo va ese proceso?
Lo que nosotros nos comprometimos a dar en este acuerdo está muy avanzado. Nuestra parte es ayudar en tareas terrestres y para ello hemos entregado 50 equipos para el monitoreo, son GPS y computadoras con medidores láser; incrementaremos nuestra cooperación más allá de estos primeros equipos entregados. La parte brasileña es para hacer la medición desde el aire.
Página Siete.- ¿Qué personal participa en el manejo de estos equipos?
Sólo personal boliviano. Nosotros entregamos equipos, también podemos ofrecer ayuda sobre cómo operarlos, pero el manejo de la medición (de los cultivos) le corresponde a la parte boliviana.
La idea a largo plazo es que Bolivia debería ser la que mida la extensión de los cultivos de coca. Por ahora hay dos informes, el estadounidense y el de Naciones Unidas. Ahora, cuándo vamos a tener los primeros resultados del monitoreo, dependerá de la parte boliviana y del lado brasileño.
Página Siete.- ¿Cuál sería la credibilidad internacional de mediciones que realizaría Bolivia? ¿Serían informes creíbles?
La credibilidad parte de la existencia de tres estudios; como hemos visto en 2012, el estudio de la ONU mostró una reducción neta de cocales de 12% y el norteamericano, de 13%. Entonces si un primer estudio boliviano muestra una enorme diferencia, como una reducción de un 50%, su credibilidad puede cuestionarse, pero no esperamos que sea así; es más, creemos que los datos bolivianos serían datos muy parecidos y así se iría ganando credibilidad.
Ahora, lo que hemos visto es que el Gobierno boliviano es serio en estos temas (reducción de cocales) y quiere trabajar contra el narcotráfico. Tenemos desacuerdos en cómo hacer esto, pero en general hay una evidencia de que en Bolivia se quiere luchar contra el narcotráfico.
Página Siete.- Dice que Bolivia es seria en esta lucha y los estudios de EEUU y ONU coinciden en una reducción neta de cocales. ¿Cómo se entiende el reciente informe de EEUU que critica la lucha contra las drogas y dice que Bolivia no hace esfuerzos suficientes?
Algunos sugieren que hay una contradicción, pero yo no veo aquello. Nosotros aceptamos y valoramos los avances de Bolivia en este tema, pero también decimos que hay varias cosas que aún deben hacerse y que no se está haciendo todo lo que se debería hacer. Creemos que el Gobierno debería hacer más, por lo que no creo que exista una contradicción.
Página Siete.- ¿Y cuáles son esas cosas pendientes que el Gobierno boliviano debería hacer?
Pensamos que en el trabajo policial hay que hacer más. Aún hay una falta de trabajo de inteligencia y cooperación entre los países de la región, que era algo que la DEA hacía cuando estaba en Bolivia, es decir, compartir información sobre inteligencia entre los países. Habrá que encontrar una fórmula para hacer esto, con o sin la DEA, pero se tiene que lograr.
Página Siete.- El presidente Morales, en su último viaje a Nueva York sostuvo una entrevista con Russia Today, en la que mencionó que, por ahora, no le interesa la llegada de un embajador de EEUU. ¿Cómo evalúa esto su Gobierno, que ha solicitado el beneplácito para el nuevo embajador?
Estamos comprometidos con la idea de mejorar la relación y pensamos que un intercambio de embajadores es una parte importante de ese proceso y estamos listos para esto; cuando el Gobierno de Bolivia esté también listo para hacerlo se podrá avanzar. Y cuánto tiempo puede demorar esto, es un tema privado de la diplomacia de ambos países que no se puede comentar públicamente.
Página Siete.- ¿Cómo se puede entender el cambio de la forma de actuar de EEUU hacia Bolivia? Hace una década, la Embajada de EEUU mostraba acciones impositivas frente a los gobiernos bolivianos.
Siempre hemos tenido una relación positiva, ahora las relaciones cambian con el tiempo, con los gobiernos y con las actitudes de las sociedades. No es noticia decir que nuestras relaciones llegaron a un punto negativo hace unos cuatro años con las recíprocas expulsiones de embajadores, pero ahora buscamos mejorarlas. Lo más importante es desarrollar una relación de confianza.
El Acuerdo Marco señala que cuando hay una diferencia entre los países, se resolverá diplomáticamente. Ahora, la confianza se desarrolla día a día, caso a caso.
Página Siete.- Y en ese marco de retomar la confianza, ¿EEUU sigue intentando el nombramiento de embajadores?
Seguimos buscando ese intercambio, claro que sí.
Página Siete.- Usted dice que esa confianza se debe ganar caso a caso. ¿Cómo ha afectado el tema del detenido estadounidense Jacob Ostreicher en esta relación? ¿La ha afectado negativamente?
No estoy muy de acuerdo. Creo más bien que Bolivia se ha beneficiado con este caso, porque de esa forma el Ministerio de Gobierno ha descubierto una red de corrupción que existía y que no sólo afectaba al señor Ostreicher. Por este caso hay más de una decena de personas detenidas en Palmasola por delitos contra el sistema judicial de Bolivia y ése es un logro para el Gobierno de Bolivia.
“El Gobierno de EEUU no podría estar de acuerdo con retirar ninguna droga de la lista de ONU ”.
EEUU es el principal importador de joyas, quinua, castaña y café bolivianos
El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos, Larry Memmot, destacó que las relaciones comerciales entre su país y Bolivia están en pleno crecimiento.
Según Memmot, las exportaciones bolivianas crecieron de una manera sustancial en los últimos años; el mercado estadounidense compra el 97% de toda la joyería en oro que se exporta; el 65% de la quinua exportada, el 45% de la castaña, el 40% del café y el 36% de las manufacturas en madera. Estos productos no tradicionales, importantes para la economía de Bolivia, encuentran en EEUU como el primer comprador.
El diplomático explicó que los empresarios bolivianos aprovechan la apertura general de la economía de EEUU y el denominado Sistema General de Preferencia (SGP), programa que sigue en vigencia para países en desarrollo. Con este programa los productos entran con arancel preferencial e incluso cero, según el representante norteamericano.
Otro dato a favor de la buena relación comercial –según Memmot– es el resultado de la mejoría del café que se exporta; dijo que Usaid ha cooperado para ayudar al aumento de la calidad.
Bolivia exporta a EEUU unos 1.700 millones de dólares cada año. Después de Brasil y Argentina, que compran gas natural de Bolivia, EEUU es el principal mercado para las exportaciones locales. La balanza comercial es, además, favorable a Bolivia, ya que el país importa de EEUU unos 900 millones de dólares anuales.
Esta situación se da a pesar de haber quedado sin efecto el sistema de preferencias arancelarias andinas, conocido por sus siglas en inglés como ATPDEA.
Memmot explicó que el mercado norteamericano de textiles es muy abierto y, por lo tanto, no hay muchas preferencias que otorgar a los empresarios bolivianos de ese sector.
Hace diez años, cuando se aprobó el ATPDEA, EEUU presentaba trabas comerciales para los textiles de muchos países y por eso esas facilidades eran importantes alicientes para fortalecer la industria textil.
Al respecto, Memmot dijo que el mercado mundial ha cambiado en los últimos años y que hoy los productores más fuertes del sector son China, Malasia, Filipinas y otros países del Asia.
Agregó que, al no ser ya atractivo el sector textil, habría que investigar qué nuevos productos se pueden beneficiar de preferencias para ingresar a ese país.