Réquiem para un incontinente verbal


Alfredo LeigueINCONTINENTEEl cadáver de Hugo Chávez Frías seguramente tuvo que esperar congelado algunas horas más entre el momento de la decisión política y el anuncio mediático de su muerte. Y es que no se podía esconder al muerto por más tiempo y no por riesgo de deterioro orgánico sino por descomposición política.¿Que por qué tardaron? Para darse el tiempo de arreglar la casa ante lo que se viene. El asunto de la herencia. Hay que repartir el legado político. Y la herencia solo se materializara con la entronización del siguiente caudillo. Y por definición nunca hay dos caudillos. O hay caudillo o no hay herencia. Por lo tanto veremos si Maduro señalado a dedo tiene talla de caudillo o Cabello le arrebata la corona manipulando la Declaratoria de Herederos.Por lo tanto si ya hay un muerto fisiológico también habrá un muerto político a escoger entre Maduro o Cabello. Asunto por el que se batirán a duelo porque las simpatías simuladas no pasaran del día del entierro. Y sobre esto corrió ya mucha agua bajo el puente mientras retenían en el secreto la muerte de Chávez y les permitía una guerra sorda a sabiendas que una vez hecho el anuncio la guerra se convertiría en mediática y pública.Entonces de esta guerra anunciada resultara el próximo líder de la Revolución Bolivariana en Venezuela, guerra que se librara en los medios de comunicación y en la semiótica y simbología de los próximos días donde mucho se leerá en el contenido de los discursos, en el orden de estos, en las personas que rodeen a los discurseadores y en las señales y guiños políticos que se perciban en las pompas fúnebres y actos protocolares de estas ceremonias exequiales. Ni que dudar que lo que sucederá en los pasillos e intrigas palaciegas, dará para una novela de realismo mágico.Por otro lado está la herencia de la Revolución a nivel latinoamericano. Porque hay dos herencias: la venezolana y la bolivariana. Después de Chávez la primera se queda obviamente en Venezuela y la segunda emigra. El detalle es que el liderazgo del Alba si bien no se queda en Venezuela, Venezuela decide quién se lo lleva, salvo que Capriles patee el tablero ganando las elecciones y ahí sería otro cantar.Así que a esperar los discursos en la parafernalia del entierro. Escucharemos atentos también las semblanzas de Evo y de Correa y estaremos atentos a rodeados de quienes aparecen. Corren los plazos. Los tiempos políticos se aceleran. Como ocurrió ya más de una vez en la política latinoamericana la muerte marca la agenda política y los cadáveres de los caudillos son indispensables en la gestión del poder.