“Le meto nomás y que lo arreglen los abogados” es la frase que mejor define la política desinstitucionalizadora implementada por Evo Morales, quien de esta forma declara su falta de respeto por el Estado de Derecho a la hora de adoptar medidas ilegales, o lo que es igual, su vocación autoritaria.En una nueva muestra de este lineamiento, el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) acaba de habilitar la segunda reelección presidencial, “arreglando” lo que ya era una decisión tomada -y en marcha- del mandatario cocalero. El sofisma utilizado por el TCP dice que “Se ha realizado la refundación del Estado como un Estado Plurinacional y esa refundación emerge de un poder constituyente que ha generado una nueva Constitución Política del Estado que contempla un nuevo orden que contiene la aplicación de la Constitución”. Impresentable galimatías con el que se pretende desconocer una disposición transitoria de esa misma CPE, que establece con claridad que “los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución serán tomados en cuenta a los efectos del cómputo de los nuevos periodos de funciones”.Habrá que recordar que los magistrados del TCP deben sus cargos a una suerte de “elección de partido único”, con ternas diseñadas por el partido de gobierno. Aspecto que puede dar luces sobre el sesgo adoptado.Parece confirmarse que los anteriores fallos del tribunal, que se alejaban de la línea oficial en asuntos secundarios, eran parte de una estrategia para blindar la imagen de independencia del TCP de cara a la sentencia dictada hoy.Ahora, tras este -previsible- fallo, que corrobora la ausencia de un control de constitucionalidad realmente autónomo, la pelota está en la cancha de la oposición, que tendrá que reinventarse en materia de liderazgos, programas e instrumentos políticos, teniendo en cuenta además que en las elecciones del 2014 no sólo se enfrentará al oficialismo, sino también al árbitro. Como en Venezuela… [email protected]