Una de las figuras más negativas dentro del ambiente político en el denominado “proceso de cambio” fue el exdiputado del Movimiento Al Socialismo (MAS), Justino Leaño.
Electo como diputado suplente plurinominal por el departamento de Potosí y como parte de la cuota de poder del Consejo Nacional de Markas y Allyus del Qullasuyu (Conamaq), Leaño llegó a la Asamblea Legislativa con un peso encima. Una denuncia por presunto ultraje a una menor de edad comenzó a circular en pasillos del edificio de plaza Murillo.
El caso fue revelado luego por el jefe de la opositora Nueva Alianza Bolivia (NAB), Amilcar Barral, que hizo un seguimiento al tema descubriendo para asombro sino terror de la ciudadanía, que Leaño había abusado de su propia hija durante cuatro años.
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El proceso se ventiló en Cotagaita, pero desde mayo de 2012 el diputado desapareció del hemiciclo y su paradero era desconocido. Luego se verificó que el diputado aún cobró su salario con regularidad, mientras la bancada oficialista prefería delegar el caso a la justicia ordinaria.
Después de la presión mediática y las observaciones de diputados como Javier Zavaleta, representante del Parlamento para la defensa de la Niñez, se determinó llevar el caso a la Comisión de Ética, luego los indicios eran tan alarmantes que el MAS expulsó a Leaño, pero no por el abuso deshonesto sino por acumular faltas consecutivas a las sesiones de la Cámara de Diputados.
Después de tener detención domiciliaria, Leaño fue condenado a 23 años por violación. Semanas después de conocerse el fallo del Tribunal de Sentencia de Tupiza, el exlegislador salió del país a finales de agosto, presumiblemente hacia Argentina.
Finalmente, la Fiscalía decidió indagar responsabilidades en la pareja de Leaño, acusada de encubrimiento, situación que hizo que la menor salga del silencio y comience a negar los cargos en contra de su padre. “Es una venganza de mi tío (…) no sé que habrán puesto en mis declaraciones”, dijo la víctima de esta tragedia familiar que trascendió al ámbito político.
EL DIARIO, La Paz