Escenario. El lugar donde mataron al gendarme Julio Solís, en la puerta de un club de Villa Domínico./JUANO TESONE
En medio de la madrugada, los tres gendarmes estaban parados en la puerta de un club, vigilando la zona. De golpe una moto con dos jóvenes se les acercó en la oscuridad y el que iba como acompañante, sin decir una palabra, les disparó cinco veces. Una de las balas le pegó a uno de los agentes entre el pecho y el cuello, justo arriba del chaleco antibalas: el hombre murió desangrado.
El increíble episodio ocurrió ayer, cerca de las cuatro de la mañana, en la localidad de Villa Domínico, partido de Avellaneda. El lugar queda a dos cuadras de una de las entradas al asentamiento conocido como villa Sapito. Hasta anoche, por el caso no había detenidos.
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La víctima, Julio César Solís, tenía 31 años y formaba parte del “Plan Abordaje en villa Sapito”, que tiene como objetivo reforzar la seguridad en ese asentamiento, ubicado en jurisdicción de Lanús.
El agente muerto pertenecía al Escuadrón 7°, con asiento en El Palomar. Solís, que estaba casado y tenía tres hijos, es el segundo gendarme asesinado en Avellaneda en sólo 12 días (ver Antecedente…).
Fuentes policiales contaron que los gendarmes atacados estaban parados en la puerta del club “Reconquista” ubicado en la calle Suipacha 1937, en un barrio humilde llamado “Honor y Dignidad”.
“Los gendarmes estaban custodiando una salita de primeros auxilios móvil que estuvo en la puerta del club 20 días. El jueves se la llevaron. Ellos siempre van donde instalan la salita y actualmente estaban esperando destino ”, explicó a Clarín una de las mujeres que maneja el club “Reconquista”, Marta. Y agregó: “Nosotros los dejábamos estar adentro”.
Ayer a la madrugada, Solís se encontraba en la puerta del club cuando aparecieron los dos hombres en moto. Según afirmaron los investigadores a Clarín, los gendarmes no estaba haciendo ningún operativo de control. Solo estaban parados en la vereda.
“Sin decir nada se acercaron y empezaron a disparar. No les dieron tiempo a nada a los gendarmes, que nunca imaginaron el ataque. Fueron al menos cinco tiros. Uno impactó en la casa lindera y arrancó un pedazo de revoque del frente”, resaltó una fuente.
Solís cayó herido. Sus compañeros primero lo metieron dentro del club, donde hasta ayer a la tarde los pisos seguían manchados con sangre. Luego lo trasladaron al hospital Fiorito, de Avellaneda. El gendarme llegó vivo y los médicos trataron de operarlo, pero murió minutos después por las hemorragias.
En tanto, policías de la comisaría 4° de Avellaneda y de la Jefatura Departamental Lanús iniciaron un rápido operativo rastrillaje en la zona para localizar a los asesinos. Pero no lograron encontrarlos. Ahora analizan cámaras de seguridad de la zona y buscan testigos.
Ayer a la tarde, Clarín estuvo en la puerta del club donde fue asesinado Solís. En la cuadra había un camión del grupo Halcón, un patrullero de la Policía Bonaerense y dos camionetas de Gendarmería.
“Nosotros respetamos a los gendarmes porque ellos nos cuidan. Seguro que los que hicieron esto son de Sapito. No se entiende la razón del ataque: lo mataron por matar, por diversión ”, dijo Isabel, una vecina.
Fuente: clarin.com
