En Punta del Este, a la hora de cenar conviene no hacer cuentas


Por Einat Rozenwasser

Promo. Un cartel con ofertas para comer, ayer, en Manantiales, Punta del Este. Los precios uruguayos no dejan de provocar estupor. / GERMAN GARCIA ADRASTI



En Punta del Este hay que salir a comer sin pensar en las cuentas o apelar al espíritu aventurero para descubrir los secretos gastronómicos de la península. Es que para sentarse en cualquier restaurante se calcula una base mínima de $ 200 por persona, una cifra que se puede multiplicar hasta por cinco en los sectores más exclusivos. Si se paga con tarjeta de crédito, lo que hacen todos los que están cortos de dólar billete, hay que tener en cuenta el recargo del 35% que se compensa con la devolución del IVA (22%) que implementó el Gobierno uruguayo para plásticos emitidos en el exterior.

“Sabía que los precios estaban altos, pero no imaginé que tanto”, comenta Maricel Ponte, una entrerriana que se declara “veraneante esteña de toda la vida” y vino a pasar dos semanas con su marido y sus dos hijos. “Llegamos el 30, salimos a dar una vuelta a la noche por Gorlero y nos sentamos en un bar nuevo. Pedimos sin pensar en el precio: mi marido unos raviolones de salmón, yo comí una ensalada bastante completa y mis hijos pizzetas. Por suerte ni se nos ocurrió tomar vino: fueron tres gaseosas y un jugo. Nos costó $ 900”, repasa. Y apunta un dato: “Fue tal el shock que empezamos a caminar buscando alternativas más coherentes”.

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Los números corren como en el cuentakilómetros a medida que se avanza por la ruta 10. “El miércoles quise hacer una cena liviana en Manantiales Point. Pedí una baguette de jamón crudo, brie y rúcula que costó $ 160 y era impresentable. El jamón estaba seco, a la rúcula no le habían sacado ni los cabitos”, se queja Gabriel Pini, un porteño que pasó las Fiestas acá.

En la mayoría de los restaurantes, cualquier variedad de pollo, pescado o carne asada no baja de los $250 a $300. En Sipán, por poner un ejemplo, promocionan dos menúes de temporada que cuestan $1000 y $1200, e incluyen un piqueo, un plato de fondo, postre y una bebida sin alcohol. Y el panorama tampoco cambia mucho para los que resignan calidad y van directo a la comida rápida y clásica de este país: el chivito uruguayo (un lomito con lechuga y tomate más papas fritas) con una gaseosa cotiza $ 192.

 

Fuente: clarin.com