La niña marroquí llega a España e imputan a sus padres


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La niña marroquí que fue secuestrada y traída a Bolivia por su vecino, el boliviano Grover Morales, volvió a España el domingo 16 de marzo, tras permanecer siete meses en el país. Sin embargo, la pequeña que cumplió 10 años en Bolivia, no retornó a los brazos ni a la casa de sus padres, sino que fue trasladada a un centro para menores de la Dirección General de Atención a la infancia y la Adolescencia (DGAIA) de Cataluña, debido a que sus padres fueron imputados por la Fiscalía por el delito de abandono familiar.
Vestida con un buzo verde, tenis blancos, una polera rosada y una chompa ploma de lana de alpaca, con motivos bolivianos, la niña se cubrió la cabeza con una manta lila para entrar en el avión, en el aeropuerto de Cochabamba, Jorge Wilstermann. El vuelo partió a las siete de la mañana del domingo, rumbo a Santa Cruz.
Acompañada de policías de la Guardia Civil Española, la niña esperó en la ciudad oriental hasta tomar otro vuelo con destino a Barcelona. Allí llegaron a las seis de la mañana de ayer (hora española) y abordaron otro vuelo hasta Cataluña, a donde arribaron a las 09:30 horas.
Los padres de la niña fueron a recogerla al aeropuerto, pero no los dejaron verla. El juez, sin embargo, dejó abierta la posibilidad de que la menor se reencuentre con sus progenitores en el centro, bajo la supervisión y control de los profesionales de esa institución. Estos últimos deberán informar “de forma urgente” la situación de la menor y la conveniencia de que vuelva a su hogar con sus progenitores. La madre de la niña, Fátima Z., participó de una protesta liderada por la comunidad musulmana en Cataluña que exigió la entrega de la niña a su familia.
DESMIENTE A AGRESOR Fátima, en contacto con varios medios españoles, dijo llorando que jamás le dio permiso a Grover Morales para casarse con su hija como él declaró en Bolivia.
“Nosotros no hemos vendido a nuestra hija, no la hemos regalado a este hombre para que él diga semejante barbaridad. Él está mintiendo, nosotros nunca permitiríamos que nuestra hija se case a los 9 años, esto no existe”, dijo mientras decenas de musulmanes la rodeaban con pancartas en las que se leía “Somos musulmanes, no somos animales”.
En Cochabamba, Grover Morales declaró, el día que fue capturado, que los padres de la menor le dieron un poder y que la madre le había dicho que si él abrazaba la religión musulmana y quería casarse con ella, “era muy amable” por hacerlo y que nunca la desampare.
Enfurecida, la madre lo negó. En la protesta dijeron que el único error que cometieron los padres de la menor fue confiar en un hombre que parecía “muy religioso y sano”.
Un vecino de la familia sostuvo que el hombre pudo falsificar la firma del padre de la niña.
El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de Cochabamba, coronel Remy Ampuero, dijo que para cualquier autoridad resulta irregular el que unos padres permitan que una niña salga del país con una persona que no es su pariente y que además tiene otra nacionalidad.
“Esto se está investigando en España y así tiene que ser en cualquier parte del mundo”, sostuvo Ampuero.

Fuente: Red Uno, Opinion