Ven que elección de Choque da señal de independencia en Tribunal Constitucional de Bolivia


Justicia. Revelaciones de un magistrado precipitaron cambio en esa institución. Especialistas consideran que nombramiento de Efren Choque como presidente del Tribunal Constitucional da una muestra de autonomía frente al Ejecutivo.

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Página Siete / La Paz



Una señal de "independencia”. De esta forma califican especialistas la designación del magistrado Efren Choque como presidente del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), cuyo nombramiento estuvo precedido  por una serie de polémicas que desencadenaron en una situación crítica en esa entidad.   

La asunción de Choque tuvo como antecedente  la renuncia del anterior titular, Ruddy Flores, quien tras declarar  que sus llamadas telefónicas eran "grabadas, supervisadas y fiscalizadas” por sistemas de inteligencia, dimitió el 19 de febrero. En su lugar, siete días después, fue posesionado Choque,  con el respaldo de cinco de siete miembros del TCP.  

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"La señal principal es el hecho de que los magistrados tomaron una determinación, aun con cierto riesgo de ser procesados, como se los amenazó. Ello significa que actuarán dentro del marco de la ley, de la Constitución y que mantendrán  la independencia. Por lo menos eso es lo que se espera”, sostiene la exmagistrada del Tribunal Constitucional Silvia Salame.

Mientras que el abogado constitucionalista Williams  Bascopé asegura que la independencia del TCP  se verá, más bien,  "cuando justamente los fallos  que se emitan respeten lo que establece la Constitución”.

Dichos y renuncias

Entre la renuncia de Flores y el juramento de Choque sucedieron dos hechos considerados contradictorios, cuyo protagonista fue el magistrado saliente.  El primero: Flores declaró sobre los "pinchazos” telefónicos y luego se desdijo al asegurar que sus palabras fueron tergiversadas.

El segundo: presentó su  renuncia ante el TCP y dijo que esperaría  lo que dictaminara la sala plena; sin embargo, de forma paralela al acto en que se elegía a su reemplazante, dio  una conferencia para informar su decisión de retirar la carta, "a pedido de las organizaciones sociales”.

Bascopé sostiene que todo ello dejó ver  un  comportamiento insólito en una  autoridad de una instancia de control constitucional.  "Vimos a un expresidente que renuncia, o no renuncia, y que además  alude al apoyo de los movimientos sociales. Eso no se ha visto en ningún otro tribunal constitucional en el mundo”, afirma el abogado. 

Flores  amenazó con una querella penal a las cinco autoridades que eligieron a  su sucesor, por la forma en la que llevaron el nombramiento.  "Al ser retirada mi renuncia, no podía instalarse el pleno sin mi persona y menos podía designarse un presidente”, declaró entonces.

  No obstante, tras una reunión de sala plena,   la noche del jueves terminó reconociendo la investidura de Choque, según contó el magistrado Gualberto Cusi.  

El diario sucrense  Correo del Sur informó esta semana que  Cusi aclaró  que "el único propósito de los cinco magistrados (al elegir a Choque) era consolidar una justicia independiente”. 

El analista Carlos Cordero considera  que más bien   todo lo que ocurrió  entre las autoridades del TCP  dejó en evidencia   "una manera de resolver una crisis interna política e  institucional” entre  las  "disputas personalísimas”.

Pero detecta que ello se reduce a ese ámbito, puesto que considera  que  la crisis en que se halla el sistema judicial requiere que se encarare  de forma profunda.

¿Dos alas dentro del TCP?

La exmagistrada Salame considera que la controversia suscitada desveló "que no todos los magistrados estaban de acuerdo con una permanente injerencia del Órgano Ejecutivo en el Órgano Judicial y sobre todo en el Tribunal Constitucional”.

El que haya   dos corrientes  en el TCP (una crítica y otra afín al    oficialismo, y que se expresaron  en la reciente controversia) mancilla  la imagen y credibilidad de esa institución,  elementos que deben preservarse frente a la ciudadanía, afirma  el magistrado suplente Milton Mendoza.    

"Mi cuestionamiento es a ambos sectores (…) porque están generando una fractura dentro del Tribunal Constitucional, quitando mérito a su imagen”, asegura.

Una lectura diferente tiene  Salame, quien afirma que con el nombramiento de Choque ganó la democracia. "Ganó   la cordura y la transparencia, porque pese a las presiones, los magistrados actuaron de forma madura y optaron por un magistrado que no era el que prácticamente era impuesto por el Ejecutivo”.

El 16 de febrero, el magistrado Cusi lanzó la declaración que encendió todo: "Constantemente (Flores) recibe llamadas de los miembros del Órgano Ejecutivo que pretenden influir en los fallos que afectan (a éste), por eso pido una investigación, que se revise su extracto de las llamadas que recibe”.

Esa jornada, el sindicado dijo estar dispuesto a ser investigado.  No obstante, al día siguiente mencionó  las palabras  que  aceleraron su renuncia: "(…) Puedo afirmar con toda certeza que tengo la seguridad de que ninguna de mis llamadas son seguras, que todas están siendo grabadas, fiscalizadas y supervisadas, de alguna forma, por sistemas de inteligencia”.