- Venezuela obliga a los supermercados a incorporar controles biométricos para vender alimentos
- Los comercios tienen que instalarlos antes del 30 de noviembre
El superintendente nacional de Costos y Precios Justos, Andrés Eloy Méndez, terminó de darle forma a la idea que asomó el miércoles el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. A partir del 30 de noviembre, según comunicó Méndez, todos los supermercados y abastos del país deberán incorporar dispositivos para capturar huellas digitales a sus procesos de facturación.
Es la última medida que ha tomado el régimen chavista para garantizar el abastecimiento de bienes, seriamente afectado por el contrabando y la baja productividad del sector privado, al cual el Gobierno le regatea las divisas necesarias para operar. El Gobierno aspira a que la implantación de los controles biométricos y la confiscación del contrabando de alimentos básicos le ayuden a hacer correcciones mínimas en un modelo económico que subsidia todos los bienes y servicios.
La oposición, en cambio, vaticina que al reforzar los controles se incrementará la escasez y los problemas asociados a ella: la formación de mafias que comercian con esos productos regulados en los mercados fronterizos. La idea que más se repite en su análisis es la imposibilidad de destruir la lógica del libre juego de la oferta y la demanda mediante el control de precios.
El gobernador del Estado de Miranda y excandidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, aseguró que el Gobierno está administrando el racionamiento de facto que existe en Venezuela desde 2013. “El problema de fondo es que la industria nacional quebró, que acabaron con la producción nacional. Mientras no haya un cambio en el modelo seguirá habiendo escasez”, reiteró el líder de la oposición en un acto público en una escuela. Capriles recordó las denuncias del mentor ideológico de Hugo Chávez, el exministro de Planificación Jorge Giordani, quien reveló que el Estado entregó a empresas fantasmas más de 25 mil millones de dólares.
El opositor instó a los venezolanos a reaccionar ante la profundización del racionamiento. «Tenemos que levantarnos para que este modelo cambie, para que podamos conseguir los productos cuando nos provoque. Este racionamiento tiene que ser una oportunidad para que el pueblo se una en contra eso”, dijo. Las declaraciones de Capriles recogieron parte del malestar que ha causado la medida. En el este de Caracas, mayormente opositor, dos señoras fustigaban este viernes el anuncio del Gobierno con comentarios irónicos en un kiosco de periódicos de la urbanización Cumbres de Curumo. “Usted y yo”, le decía una a la otra, “somos diferentes, pero estamos obligadas a comprar las mismas cantidades de comida. Y después dicen que esto no es comunismo”.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El Gobierno prefiere no hablar de racionamiento de alimentos y refuerza la idea de que debe garantizar los alimentos a todos los venezolanos, que ya se aplica en las regiones fronterizas con Colombia. En los estados de Táchira y Mérida hay restricciones para surtir a los vehículos de gasolina. En el Estado Zulia se aplica en los supermercados —las redes Pdval, Mercal y Abastos Bicentenario— una venta controlada para evitar la compra indiscriminada de materias básicas.
Maduro ha terminado por ceder a una propuesta que en junio de 2013, como lo recordaba la prensa local este viernes, la consideraba descabellada.
Los hospitales entran a urgencias
- Las clínicas privadas en Venezuela sufren escasez de equipos médicos y sus empleados piden declarar una emergencia humanitaria en el país
La medicina privada en Venezuela parece estar bajo estado de sitio. Hace una semana que una de las clínicas más costosas y reputadas de Caracas, al noroeste de la capital venezolana, no puede hacer pruebas hematológicas. El hospital no tiene los tubos para recolectar las muestras de sangre. Como ocurre con otros sectores, el Estado le regatea las divisas y autorizaciones de importación. Gasas y suturas, pañales desechables para adultos y bombas para las máquinas dispensadoras de medicamentos intravenosos, catéteres y radiofármacos; desde lo más elemental a lo más especializado, el rango de lo que falta es muy amplio.
Alrededor de 350.000 venezolanos esperan a que llegue el equipo médico necesario para someterse a intervenciones que tenían programadas.
Fuente:www.elpais.es