
Estudiantes lloran a sus compañeros muertos (arriba) y los ataúdes son cargados al avión Hércules en el aeropuerto de Chimoré. fides chapare
“Yo no quería que mi hijo viaje”, lloraba desconsolada una mujer, ayer, sobre el cadáver de su hijo de 17 años, uno de los ocho colegiales que fueron arrastrados y recuperados de las aguas del río Ichoa, en el municipio de Entre Ríos, en el trópico cochabambino.Al menos cinco familiares de los adolescentes fallecidos en las traicioneras corrientes del río Ichoa coincidieron al declarar a Radio Fides Chapare que ellos no estaban de acuerdo con el viaje de promoción y que los maestros del colegio Óscar Alfaro dePotosí los presionaron, advirtiéndoles que estaban contratando un bus para la travesía y que todos debían pagar una cuota inicial de 500 bolivianos. De lo contrario, no podrían dar exámenes.Los padres confesaron que el chantaje les molestó, pero como era una condición para rendir exámenes tuvieron que pagar la cuota y sus hijos quisieron viajar tomando en cuenta que de todas formas el costo ya estaba cubierto. Una madre sostuvo que después la cuota aumentó a 900 bolivianos porque la delegación debía ir primero aCochabamba y luego a Santa Cruz.Tres profesores estaban a cargo de la delegación estudiantil, Carola Guerra, Emiliana Jara y Álex Huanca. Los tres tenían los ojos hinchados de tanto llorar y no quisieron hablar con los periodistas. Al comandante del trópico, coronel Alberto Antezana, le contaron que pararon el bus en Entre Ríos porque hacía mucha calor. Los estudiantes querían refrescarse y tomarse unas fotos sobre una pequeña grada que se forma entre los pilares del puente sobre el río Ichoa. “Ellos querían llegar hasta esa grada y para eso hicieron una cadena humana, nosotros les gritamos que no se suelten, pero algo en el río los jaló hacia abajo”, le dijeron los profesores a la autoridad policial.El río Ichoa en esta temporada no es caudaloso ni muy profundo, pero es famoso porque existen muchos remolinos en su lecho. La Policía sospecha que los estudiantes fueron atrapados por uno de estos remolinos. Antezana también confirmó que fueron 12 los estudiantes arrastrados por las aguas, pero cuatro de ellos fueron rescatados a pocos metros por comunarios que pescaban en ambas orillas.Los estudiantes sobrevivientes están traumatizados. La autopsia de los ocho cuerpos confirmó que murieron ahogados, aunque todos tenían huellas de los golpes que se dieron contra las piedras. Dos de ellos tenían fracturas lumbares y cervicales. La Alcaldía y el comité Cívico de Entre Ríos donaron ocho ataúdes en los que fueron trasladados los colegiales hasta Chimoré. Allí se vieron escenas desgarradoras. Un hombre de 45 años que rogaba que su hijo no esté entre los muertos dio alaridos de profundo dolor al verlo pálido, frío y sin vida, según narraron los policías.INVESTIGACIÓN El ministro de Gobierno, Jorge Pérez, ordenó que se abra una investigación para identificar a los responsables de la tragedia. La FELCC y Fiscalía de Ivirgarzama se hicieron cargo de las pesquisas. Un avión Hércules trasladó ayer a 52 personas hasta Potosí, entre ellas los ocho fallecidos, los tres maestros, el resto de los estudiantes y los familiares que lograron llegar hasta Chimoré.
Fuente: Opinión