La Paz. Ocho personalidades relatan las experiencias que les tocó vivir. Una celda del Estado Mayor, la cárcel de mujeres, una carretera en el norte de La Paz y una cabina de radio, son los lugares donde les “sorprendió” el 1 de enero
Iván Arias, analista político. Acostumbra comer doce uvas a la media noche, además de “subir y bajar cerros ”, dando saltos, con una maleta. Comenta que esta práctica le dio resultados positivos, ya que cada año suele viajar mucho.
Página Siete / La Paz
El sonido de la explosión de petardos alertó a Iván Arias de que el año 1980 se terminaba. Lo primero que se le ocurrió, tras escuchar el estallido, fue abrazar con fuerza a sus tres compañeros de celda.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
«Lo único que nos quedó fue abrazarnos, y juramos que nunca nos íbamos a separar y que nos daríamos una mano donde estuviéramos”, recuerda Arias.
En ese mismo momento, en dependencias del Estado Mayor de Miraflores, el analista económico Alberto Bonadona era torturado para que delatase a sus compañeros de lucha contra la dictadura de Luis García Meza. «Me torturaron, me apalearon en la espalda y las nalgas”, recuerda el especialista, quien entonces militaba en las filas del Partido Obrero Revolucionario.
Ambas historias forman parte de las anécdotas y experiencias inusuales de Año Nuevo que vivieron ocho líderes de opinión.
A diferencia de Arias y Bonadona, a otros les tocó pasar estas fechas sufriendo un empantanamiento en el norte de La Paz, o en una cabina de radio, esperando hacer una cobertura periodística, que al final nunca ocurrió.
Año Nuevo en la cárcel
La Dirección de Orden Político (DOP), actual edificio de la Gobernación de La Paz, fue el escenario que tenía como «huésped” al analista Arias, quien fue apresado a fines de los de 1980 por combatir a la dictadura.
Ocho años antes de aquello, el economista, y entonces líder político, Carlos Toranzo, pasó el año nuevo de 1972 preso en esas mismas dependencias. Eusebio Gironda, en su libro «Furia de los Andes”, cuenta que las celdas de la DOP fueron bautizadas por los presos con nombres de hoteles: Ambassador, Tropezón, Playa Azul y Buenos Aires. Toranzo «residía” en el Tropezón.
La activista de Mujeres Creando, María Galindo, cuenta que celebró varias fiestas de fin de año acompañando a su amiga Raquel Gutiérrez, exintegrante del Ejército Guerrillero Tupac Katari, y quien estuvo cinco años presa en la cárcel de Obrajes.
«Esas fiestas en la cárcel de mujeres son preciosas y muy alegres. Son fiestas forzosamente constituidas entre mujeres. Bailábamos hasta que ya no teníamos fuerza en los pies”, recuerda Galindo. Para ella -dice- no se trataba de un sacrificio, sino de un espacio donde se podía compartir con otras mujeres.
Año 2000, ¿fin del mundo?
El periodista y presentador John Arandia recuerda que le tocó pasar la noche del 31 de diciembre de 1999 en la cabina de la radio Doble Ocho Latina, de la cual era director. El motivo fue que se le ocurrió transmitir el Año Nuevo que se celebra en Manhattan, Nueva York, a través de un conocido que iba a hacer el enlace.
John recibió al año 2000 (del cual se decía que podía significar el «fin del mundo”) solo, frente al micrófono. La conexión internacional se frustró, ya que las comunicaciones no «surtieron efecto”.
El Año nuevo de 1983 está en la retina del físico y analista Francesco Zaratti porque la pasó atascado en un paso de montaña.
«Me empantané varias horas en un camino infame de la provincia Muñecas y por una falla del carburador tuvimos que pasar la noche del 1 de enero en un paso de montaña dentro de la vagoneta cubierta de nieve”, comenta.
El periodista César Galindo recuerda que lo más curioso que le pasó en estas fechas ocurrió en su juventud, cuando lo «agarró” una lluvia. Evoca que cuando se dirigía a una fiesta, junto a sus amigos, se topó con un charco, el cual tuvo que atravesar «remangándose” sus pantalones blancos.
«Nos remangamos los pantalones blancos, nos quitamos los zapatos, las medias para llegar a la fiesta, que era en la zona Sur”, rememora Galindo.
El Año Nuevo de 1984 es el que más recuerda el analista económico Armando Méndez, debido al periodo de la hiperinflación que vivió el país.
Méndez afirma que, a pesar de que Bolivia se encontraba en la «peor” crisis inflacionaria de su historia, a él no le afectó mucho, dado que estaba trabajando y tenía ingresos suficientes.
Rememora que le tocó vivir la inflación en Chile, de los años 70, y que ello le dio «cierta experiencia” en el tema.
Iván Arias, analista político
Acostumbra comer doce uvas a la media noche, además de «subir y bajar cerros”, dando saltos, con una maleta. Comenta que esta práctica le dio resultados positivos, ya que cada año suele viajar mucho.