
La lógica indicaría que San Lorenzo debe cumplir sólo un trámite de acceso a la final que tanto imaginó contra el Real Madrid. Sin embargo, nadie subestima al Auckland. Tiene un presupuesto de apenas un millón de dólares. Sólo nueve jugadores cobran como profesionales, pero por las dos horas diarias que dedican a entrenar chicos. El resto estudia y trabaja en oficinas o bancos. Hay en el plantel un vendedor de cocinas y un albañil. Al croata Mario Bilen, por ejemplo, tras eliminar el sábado al Sétif, lo llamó su jefe y, en broma, le dijo: “Estás despedido. Dijiste que volvías en 10 días, ya van 15 y seguís ahí”. La mayoría se tomó ahora las vacaciones que les corresponden para jugar aquí.
Aun con limitaciones técnicas, intentan jugar los neocelandeses, respetando las influencias de su DT Ramón Tribulietx, el único que percibe sueldo directo por su función. Hacen un culto del orden. Marcan en zona en las jugadas con pelota detenida. Proponen como esquema un 4-1-4-1, como San Lorenzo, aunque unos metros más retrasado en el campo de juego.
Bauza les mostró a sus jugadores estos detalles en videos. San Lorenzo buscará plantarse como protagonista, intentando dibujar sociedades por las bandas con Buffarini-Verón y con Mas-Barrientos. Si el partido no se abre, Romagnoli saltará desde el banco.
Fuente: clarin.com
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