Cristian Hillmann Joffre*Durante muchos años se viene analizando la legalización de la pena de muerte tanto en foros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como en simples debates políticos en los distintos países.La fuerza del argumento para la legalización es que estas personas a las cuales se las está condenando son totalmente nocivas y perniciosas para la sociedad, y que no aportan ni van a aportar porque muchas veces son reincidentes, ni están en lo más mínimo arrepentidos de sus crímenes. Países como Singapur o ciertos estados en USA han adoptado esta medida pero no han logrado a cabalidad su cometido, que es el de reducir la criminalidad por la radical pena, ya que por más que la ejecución como pena aun así los índices de criminalidad no descendieron de la manera en la que esperaban.Por ejemplo, Texas es el estado que mejor lo evidencia. Con 23 ejecuciones en 2010 y 464 en los últimos 36 años, lidera el ranking de ejecuciones en la historia del país. No obstante, tuvo en 2010 un índice de crímenes violentos de 491 casos por cada 100.000 habitantes, casi un centenar de puntos más que la media nacional. Esto demostró que la pena de muerte no resolvió ni menguó la criminalidad en este estado.Existen tres parámetros para solucionar la delincuencia: primero está la prevención (que el individuo no quiera cometer el delito), segundo la seguridad (que el individuo por más que quiera cometer el delito no pueda hacerlo) y tercero las penas y condenas (que es castigar al individuo que cometió un crimen para que este no vuelva a hacerlo y los demás que quisiesen cometer un delito se sientan amenazados que se les va a dar a ellos también una pena).La manera correcta de luchar contra la delincuencia es ir del primer punto hacia el tercero, es decir primero prevenir el crimen luego proteger a la población y luego analizar cuál es la pena correcta ya que si prevenimos el crimen en primer lugar no vamos a necesitar de poner mucho énfasis en los dos siguientes puntos a tratar. Es decir atacar el origen del problema, la causa antes de las consecuencias. Y esto se logra mediante educación, tanto en principios como valores, es claro que es una solución a largo plazo pero es la correcta. El más claro ejemplo esta en preguntar nosotros ¿por qué no matamos? ¿Es acaso porque existe un castigo? ¿O porque simplemente nos han enseñado he inculcado que matar es malo?Habrá que considerar más de una vez si queremos aplicar la pena de muerte en nuestro ordenamiento jurídico, hay que tomar en cuenta el fundamental derecho humano por excelencia que es el de la vida, y esta instituido en la declaración universal de los derechos humanos el año 1945 para evitar que ningún a ningún individuo se le socave su vida, su dignidad ni su libertad.*Director Académico, Casa de la Juventud