Violencia. Un locutor brasileño, que denunciaba la corrupción, fue asesinado de tres disparos cuando transmitía su programa.
Ref. Fotografia: Amenazados. Los últimos periodistas asesinados tanto en México como en Brasil han originado movilizaciones.
El periodismo en América Latina ha vivido una de sus semanas horribilis. La muerte en México del periodista Rubén Espinosa, la ejecución en directo del locutor de una radio brasileña, Gleydson Carvalho, y el hostigamiento y detenciones de periodistas venezolanos, son un ejemplo más del complicado oficio de narrar la realidad que viven los profesionales de la información en este continente.
Todos los ejemplos tienen un nexo común: se trata de profesionales o medios incómodos con el poder o involucrados con investigaciones concretas de corrupción.
80 periodistas muertos en México. El caso de Espinosa en México ha saltado a todos los medios internacionales por tratarse de una constante, van más de 80 periodistas muertos en el país en la última década y tres este año, y por volver a apuntar a una relación entre política, violencia y narcotraficantes. Todas las asociaciones internacionales exigen que se esclarezca su ejecución.
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Un crimen en directo. El caso del locutor brasileño tiene el agravante de haberse producido en directo, mientras sus oyentes escuchaban su programa y dos hombres armados que se habían hecho pasar por anunciantes irrumpían en su estudio y le pegaban tres tiros que acababan con su vida y sus denuncias de corrupción política local.
