“Me tendrían que enseñar cómo se puede mantener una relación sentimental cuando no hay una relación personal o física”, dijo el Ministro de la Presidencia.Quintana dijo que Evo es extremadamente reservado.Página Siete / La PazEl ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, dijo ayer que «es evidente” que Gabriela Zapata utilizó oficinas del Estado para beneficiarse en complicidad con Cristina Choque. Fue enfático al negar un supuesto vínculo entre él y la expareja del presidente Evo Morales, actualmente procesada.»Me tendrían que enseñar cómo se puede mantener una relación sentimental cuando no hay una relación personal o física”, declaró Quintana en el programa Piedra Papel y Tinta, emitido por Cadena A.El 29 de marzo, Zapata envió una carta a Quintana, en la que pide que deje de mentir al Jefe de Estado y a los bolivianos. Además, reveló una supuesta conversación íntima entre ella y la autoridad.Al día siguiente, el Ministro negó cualquier tipo de relación entre él y la expareja de Morales y puso a disposición de la Fiscalía su celular para que sea sometido a peritaje.Respecto a Cristina Choque, exjefa de la Unidad de Apoyo y Gestión Social del Ministerio de la Presidencia, y acusada de ser cómplice de Zapata, Quintana dijo ayer que «la evidencia objetiva es que la señora Gabriela Zapata habría utilizado las oficinas de Gestión Social como si fueran las suyas, en complicidad con la señora Cristina Choque que incurrió en los delitos por los cuales el Ministerio se ha querellado”.Aseguró que él no estaba al tanto de las reuniones de Zapata y la exfuncionaria porque esa oficina queda apartada de Palacio de Gobierno, donde está el Despacho Ministerial.Asimismo, aclaró que el Ministerio de la Presidencia no influye en la firma de ningún contrato que haya suscrito CAMC. «Los contratos, en realidad, son decididos con criterios técnicos a partir de las jurisdicciones institucionales, Ministerio de Obras Públicas, Hidrocarburos, Energía y otros”, subrayó.Quintana también manifestó que tiene la impresión de que este caso sirvió para «desnudar un conjunto de déficits que tenemos en cuanto a los medios de comunicación”.De los tres referidos, Quintana mencionó dos: 1) Un déficit en cuanto a capacidad de investigación de la mayoría de los medios; y 2) que estos están atrapados en la vorágine de un dilema: informar o especular, y que -a su parecer- han caído bajo las redes de esta trama.