Los atacantes tomaron rehenes en una iglesia en Normandía y han dejado a un hombre en estado crítico
El Estado Islámico «nos ha declarado la guerra», ha advertido Hollande, quien ha alertado de que «la amenaza sigue siendo muy elevada». El presidente ha hecho un llamamiento a la unidad, en un mensaje dirigido a todos los franceses. El párroco fallecido se llamaba Jacques Hamel y tenía 84 años, según ha informado el arzobispo de Rouen, Dominique Lebrum. El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha declarado que el papa Francisco ha sido informado y siente “dolor y horror” por “esta violencia absurda”.
“A la vista de esta amenaza, que nunca antes ha sido mayor en Francia y en Europa, el Gobierno está absolutamente determinado [a derrotar] el terrorismo”, ha dicho esta tarde Hollande en un mensaje televisado, en el que ha asegurado que la lucha contra los grupos yihadistas, tanto en el extranjero como en su país, va a ser larga. En su alocución, desde el palacio presidencial, el presidente ha rechazado endurecer las leyes antiterroristas, como ha pedido la oposición. “Limitar nuestras libertades no va a traer más eficacia en la lucha contra el terrorismo”, ha afirmado el mandatario.
Los atacantes entraron en la parroquia de Saint-Etienne-du-Rouvray, cerca de Rouen, a las 9.25, según ha explicado el fiscal de París. En su interior, el padre Jacques Hamel oficiaba una pequeña misa. Los yihadistas, armados con cuchillos, tomaron como rehenes a las seis personas que había en su interior: el párroco, tres religiosas y una pareja de fieles. Una de las religiosas, la hermana Danielle, logró escapar y dar la alerta a las autoridades. Los atacantes obligaron al cura a arrodillarse y filmaron la escena, según relató al canal de televisión BFMTV. El párroco murió por las cuchilladas en la garganta y en el tórax. El otro hombre que estaba retenido también resultó herido en la garganta, aunque su vida no corre peligro.
Las fuerzas de intervención llegaron rápidamente al lugar, que cercaron. Trataron, sin éxito, de negociar con los asaltantes. No pudieron entrar en la iglesia porque los atacantes habían forzado a tres rehenes a colocarse delante de la puerta. Poco tiempo después, las personas retenidas salieron del templo, seguidas por los yihadistas, uno de ellos empuñando un arma. Ambos gritaron Allah Akbar (Alá es grande), según ha precisado Molins. Fueron abatidos por la policía. Uno de ellos portaba un falso cinturó explosivo y tres cuchillos. El segundo llevaba un reloj y una mochila en cuyo interior fueron hallados falsos dispositivos explosivos.
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“Por supuesto es un drama para la comunidad católica, cristiana, una situación dramática, a la que nos enfrentamos de nuevo menos de dos semanas después de la tragedia de Niza”, ha declarado Pierre-Henry Brandet, portavoz del Ministerio del Interior.
J’adresse aux familles des victimes ainsi qu’à l’ensemble des catholiques de France, la solidarité et la compassion de la Nation.
— François Hollande (@fhollande) 26 de julio de 2016
Uno de los presuntos terroristas ha sido formalmente identificado como Abdel Kermide, nacido en 1997 en el departamento de Sena Marítimo. Había tratado de viajar a Siria en dos ocasiones. Fue detenido en 2015 por la policía alemana y entregado a Francia, donde fue puesto bajo control judicial. Menos de dos meses después, su familia alertó de que había vuelto a desaparecer y fue arrestado en Turquía. Entregado nuevamente a Francia, fue imputado y estuvo en prisión preventiva entre el 22 de mayo de 2015 y el pasado 18 de mayo, cuando fue liberado bajo control judicial, con obligación de portar un brazalete electrónico, de fichar en comisaría una vez por semana y con el permiso de salir de casa únicamente de lunes a viernes entre las 8.30 y las 12.30, siempre dentro del límite del departamento.
La identidad del segundo atacante todavía está siendo confirmada. La policía está llevando a cabo varios registros. Un menor, nacido en 1999 en Argelia, está detenido desde este mediodía para ser interrogado. Su hermano mayor viajó a zona yihadista en marzo de 2015 con los papeles de identidad de Kermide.
Este atentado ocurre en plena alerta antiterrorista en Francia, apenas doce días después del atentado yihadista de Niza. 84 personas murieron en aquel ataque reivindicado por el autodenominado Estado Islámico. Las iglesias son además uno de los objetivos considerados prioritarios por parte de los yihadistas. En abril de 2015, las autoridades ya desbarataron un proyecto de atentado contra una iglesia en Villejuif, en las afueras de París. El presunto aspirante a terrorista, el estudiante franco-argelino de 24 años Ahmed Ghlam, fue detenido antes de poder ejecutar su plan pero habría matado a una joven automovilista, Aurélie Châtelain, de 32 años, a la que habría intentado robar el coche durante la preparación de su ataque.
El Papa, según el portavoz de la Santa Sede, ha expresado “la condena más absoluta de toda forma de odio» y reza por las personas agredidas. Según Lombardi, Jorge Mario Bergoglio y sus colaboradores están especialmente consternados porque “el bárbaro asesinato del sacerdote y la agresión a los fieles” se ha producido “en una Iglesia, un lugar sagrado en el que se anuncia el amor de Dios”. El Vaticano ha expresado su cercanía a la Iglesia francesa, a la archidiócesis de Rouen y a todo el pueblo de Francia.
Fuente: elpais.com
