Un nuevo Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca, realizado en la gestión 2015 por la Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC), evidencia que la erradicación de cocales excedentarios por parte del Estado boliviano ha sufrido un frenazo, con apenas una contracción del 1% desde el 2014 (de 20.400 a 20.200 hectáreas).Se trata de la menor reducción de cocales desde el 2011 y cabe preguntarse si la estabilización en torno a las 20.000 hectáreas responde al objetivo político declarado por los cocaleros del Chapare, de oficializar esa cifra como la extensión de coca legal a reconocer en la nueva normativa que sustituirá a la Ley 1008.La meta de los sindicatos chapareños –núcleo del partido de gobierno- contradice lo indicado en el estudio de consumo tradicional de hoja de coca financiado por la Unión Europea, donde se establece que 14.705 hectáreas serían suficientes para abastecer al acullico.Reclaman estudios de conversión y productividadOtro aspecto relevante en el informe es la recomendación de realizar “estudios periódicos de productividad de la hoja de coca, para calcular con mayor precisión su producción en el país y, además, un estudio sobre el factor de conversión coca-cocaína”.Lo primero es vital para establecer si no se está compensando la reducción de hectáreas con cosechas más frecuentes, mientras que lo segundo es fundamental para calcular el potencial de producción de droga, elemento sin el cual los monitoreos de cultivo no pasan de ser simples estadísticas agrícolas sin mayor impacto en la lucha contra el narcotráfico.Desvío masivo y nuevas regiones cocalerasEl informe 2015 de la UNODC destaca que el 35% de la hoja de coca es desviada fuera de los mercados legales, es decir, mayormente hacia el narcotráfico; y también resalta el crecimiento de los cultivos excedentarios en áreas no tradicionales como la región de Ichilo en Santa Cruz, demostrado por miles de fotografías georreferenciales…[email protected]