La destitución definitiva de Dilma Rousseff de la presidencia del Brasil jalona un nuevo hito en la disolución del bloque populista erigido en torno al Foro de Sao Paulo.La sucesora de Lula cayó por impecables vías constitucionales a raíz de conocidos escándalos de corrupción y de manejos fraudulentos en las cuentas públicas, apenas una punta del inmenso iceberg cleptocrático que sin duda conoceremos en mayor detalle en los meses siguientes.Es altamente probable que esas redes de corrupción se hayan extendido también a otros países del bloque, al calor de los contratos suscritos por Petrobras y diversas empresas del lulismo como la OAS.Esto podría incluir a Bolivia, dadas las actividades de esas compañías en el Estado Plurinacional y a la cercanía entre el presidente Evo Morales y el ex mandatario Lula da Silva.Algo que explicaría la nerviosa preocupación del caudillo cocalero por la salida del PT del Palacio de Planalto…[email protected]