Cereco se consagra y vive el sueño por tercera vez

FESTEJOS Y EMOCIÓN EN LOS ROSTROS DE LOS NIÑOS Y JÓVENES QUE SE QUEDARON AYER CON EL TÍTULO EN EL FUTSAL DE LOS PLURIDEPARTAMENTALES ESPECIALES.  NOÉ PORTUGAL

Dieron la vuelta olímpica con desenfreno. No hicieron esfuerzo alguno por poner paños fríos al calor de un momento que, de entrada, se resumió en algarabía al límite.

El desborde de energía se mimetizó en la piel de cada uno de los niños y jóvenes que juntos hicieron posible ayer la llegada de la tercera corona consecutiva en los Juegos Pluridepartamentales para personas con discapacidad 2016 en la disciplina del futsal.



Segundos después de que el árbitro finalizara las acciones con el sonido del silbato, se abrió paso la emoción. Los tricampeones de Cereco (Centro de Rehabilitación Cochabamba) se entregaron a la fiesta fraterna y alzaron el trofeo que reflejó la conquista no solo del día, sino de la campaña durante la semana, esa que les permitió colocarse en la final y salir airosos tras el 8-1 ante sus rivales de San Benito Menni.

Hubo uno de ellos, incluso, que se animó a tomar la delantera y “huir” con la copa al frente del pelotón, en una suerte de impulso por expresar la alegría.

No solo los verdaderos actores del título se auparon. La efervescencia se apoderó también de los docentes. Juan Pablo Soliz, de Cereco, estuvo atento a la hazaña de sus alumnos y expresó su deseo de seguir apostando por la inclusión social: “Que los niños con discapacidad no se nos olvide. Siempre están aislados de toda la sociedad. Esperamos que organicen este tipo de eventos con más frecuencia”.

El 8-1 del cotejo, que se definió en el coliseo Evo Morales en el encuentro que antecedió al acto de clausura oficial, contó con dos planteles que pusieron todo en procura del buen resultado.

Inmerso entre los jugadores estaba Roberto Oraqueni, la figura del conjunto tricampeón. El futbolista, de 14 años, padece discapacidad intelectual, pero ello no fue un impedimento para que su brillo individual tomara cada espacio de la cancha. Con un “gambeteo” soberbio y disparos certeros, el adolescente pareció emular a aquellos jugadores ligueros y fue esencial en la victoria.

Sin su ponchillo de color verde fluorescente calzado en su cuerpo, luego de dar la vuelta olímpica, Roberto hizo caso a las instrucciones de sus docentes y se formó en fila junto a sus compañeros.

La consigna era concentrarse en medio del recinto para escuchar con atención la ceremonia de clausura.

Formado en la fila, aquel Roberto que en el pleno juego se mostraba dinámico, estaba luego quieto, aguardando el momento de la coronación.

Cereco es una entidad que no tiene fines de lucro y que ofrece servicios integrales a personas con discapacidad física, mental y problemas de conducta.

Fuente: opinion.com.bo