Confiesa que mató a su madre por orden del “hombre de negro”

 

EL PARRICIDA CONFESO, AL INGRESAR A CELDAS POLICIALES. EL DÍA

Fernanda Rivero Franco, de 50 años fue asesinada por su hijo Ángel, la noche del viernes 9 de septiembre. Arrepentido por momentos, el joven de 23 años confesó su crimen y dijo que el “hombre de negro”, al que ve siempre, le ordenó que salvara a su mamá matándola.



El parricidio ocurrió en la comunidad de Cañada Larga, en el municipio de Pailón, Santa Cruz.

Pedro Delgadillo Medrano, el esposo de Fernanda, relató a la Policía que el viernes, al caer la noche, llegó a su casa y su nieta de tres años, llorando, lo tomó de la mano y lo condujo al patio, al sector de la lavandería, donde yacía el cuerpo ensangrentado y sin vida de la víctima. Fernanda Rivero, además, tenía un lazo de cuero que le cubría el cuello.

Pedro corrió a auxiliar a su esposa, con la esperanza de que aún estuviera con vida. Mientras estaba arrodillado, y le daba respiración boca a boca, apareció su hijastro Ángel. Compungido y con voz apagada le dijo: “Discúlpeme por lo que hice y que me disculpe mi madre”.

Pedro Delgadillo llamó a sus vecinos y estos convocaron al corregidor de Cañada Larga. La autoridad y otros pobladores acudieron a la propiedad y aprehendieron al parricida amarrándolo a un poste para evitar que huya.

La Policía llegó al lugar y cumplió con el levantamiento legal de los restos de Fernanda. También colectó el arma, un palo de madera, con el que Ángel admitió que golpeó a su madre y que estaba ensangrentado. Pedro Delgadillo declaró a la Policía que Ángel tuvo problemas graves de adicción a las drogas y que desde que las probó aseguraba que veía a un hombre de negro que le hablaba todo el tiempo y lo intranquilizaba.

Ángel creía que el hombre de sus visiones era el diablo y que el viernes le dijo que debía salvar a su madre y por eso la asesinó.

La adicción a las drogas convirtió a Ángel en un joven temperamental, con trastornos mentales, unas veces prepotente y otras muy humilde.

El comandante de la Policía de Cotoca, Aquiles Zabala, contó que la familia del parricida confeso quería internarlo en el hospital siquiátrico de Sucre, pero la madre, Fernanda Rivero, no lo permitía y confiaba en que la paciencia, el cariño y la tolerancia, ayudarían a su hijo a superar las adicciones y miedos.

Se llama parricidio al delito que comete quien mata a su padre o madre. En el Código Penal boliviano, el parricidio se sanciona con 30 años de cárcel.

30 años

Quien asesine a su padre o madre comete el delito de parricidio. Según la ley boliviana, el parricidio se sanciona con 30 años de reclusión.

Fuente: opinion.com.bo