Cuba pos-Fidel


fidel_castro_1996_romaEl fallecimiento del dictador más longevo del continente americano abre importantes interrogantes sobre los posibles cambios que puedan darse en Cuba a partir de este momento.Cierto que el inmovilismo de la oligarquía revolucionaria que encabeza el hermano del difunto, Raúl Castro, parecería dar poca chance a una transformación en lo político, mientras que sólo arroja perspectivas muy moderadas de cambio en lo económico.Sin embargo, debe atenderse a dos factores que han venido a conjugarse en el tiempo y que podrían ayudar a construir nuevos escenarios.Por una parte, tenemos el hecho de que Fidel Castro era la principal fuerza de inmovilidad, aun cuando ya no detentara desde hace una década la jefatura efectiva del Estado totalitario. Pero sus editoriales en Granma marcaban permanentemente una línea de intransigencia que le rayaba la cancha a sus sucesores.Ya sin Castro I en el horizonte, Castro II puede tener algo más de juego de cintura, así como otros representantes de la nomenklatura.El segundo factor es la victoria de Donald Trump en las elecciones norteamericanas y su compromiso con la democratización de Cuba, lo que indica que el deshielo en las relaciones bilaterales ya no será incondicional como en la era Obama, sino que será utilizado como herramienta de presión para arrancarle concesiones políticas al régimen comunista.Con un marco internacional donde Venezuela ya no puede hacer de sostenedora económica de la isla y donde la Rusia de Putin probablemente se vea neutralizada en América Latina por algún tipo de acuerdo de áreas de influencias con Washington, el aislamiento puede catalizar cierta flexibilización en la élite burocrática de La Habana…[email protected]