No es ningún pecado no haber culminado una carrera universitaria, pero sí lo es mentir ante todo un país, siquiera en estos temas personales, que denotan el poco apego a la verdad del funcionario en cuestión.Hablamos del vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro “Qananchiri” García Linera, quien enfrenta cargos por falsedad ideológica, uso de instrumento falsificado y ejercicio indebido de la profesión, al haberse hecho figurar en documentación pública como “licenciado en matemáticas”, título que nunca habría alcanzado en la azteca UNAM ni en ninguna otra casa de estudios superiores.El segundo mandatario ha alegado que él “nunca dijo” que era licenciado, lo que no se correspondería con la verdad de acuerdo a un video de reciente difusión, donde se lo observa autocalificándose con el título mencionado.La polémica de Qananchiri y su “licenciatura” se parece mucho a otra que se desarrolla en Uruguay, donde el también vicepresidente Raúl Sendic -referente del pro-chavismo dentro de la izquierda uruguaya, hijo del cabecilla terrorista de los 60 y acusado de fundir el monopolio estatal del combustible (proeza difícilmente replicable)- ha sido pillado en la mentira de haber cursado una inexistente licenciatura en genética en tierras cubanas.Es, por lo visto, el estilo del socialismo del siglo XXI…[email protected]