Carlos Federico Valverde BravoDon Luis Arce Catacora, ministro de Economía y Finanzas, aseguró que los municipios, las gobernaciones e incluso el Gobierno nacional pueden comprometer y “liberar” sus recursos para “atender emergencias por la falta de agua y la sequía”.Cualquiera piensa que esa es una buena ‘noticia’, pero la verdad es que es solo una trampa más del Gobierno, porque en el Presupuesto General del Estado 2017 (PGE) el área ‘recursos hídricos’ apenas roza el 1% del total del PGE-2017 y, claro, de ahí se deduce que esa ‘licencia’ a los gobiernos subnacionales es para que usen la plata que el Gobierno no piensa destinar para amainar los efectos de la falta de agua. El PGE-2017 se asigna 165 millones de bolivianos, que equivalen al 0,22% del mismo; comparando montos, es una cifra un 56,2% menor que la del año pasado y menor un 65,2% con relación a 2015, constituyendo la más baja asignación de los 10 últimos años. De ello resulta que si el Gobierno estuviera preocupado en serio por el problema, habría retirado el PGE del Congreso y lo habría reformulado, asignando al agua recursos más que suficientes para encarar la dificultad. Empero, no lo va a hacer, para eso tiene a los gobiernos subnacionales, para que hagan lo que el Gobierno ha decidido no hacer (la confirmación está en las asignaciones en el PGE).En los hechos sabemos que los municipios y las gobernaciones manejan como el 10% del dinero que maneja el Estado en su conjunto (el Gobierno se queda con el 90%); consecuentemente, no tienen plata para encarar el problema de la falta de agua porque han sufrido una merma en sus recursos por la reducción de un 63% de los ingresos por hidrocarburos (de 24.000 millones a 8.000 millones). Esa situación la conoce muy bien Arce Catacora, que insiste en que otros se hagan cargo del problema, cuando la principal responsabilidad recae en el Gobierno, que fue reduciendo los fondos para ‘recursos hídricos’ hasta casi hacerlos desaparecer en el PGE, encargándose de dotar agua de manera política a los sectores donde al Gobierno le interesaba conservar lo que se llama el ‘voto duro’ del masismo.En un cuadro como el anotado, es decir, de tan pobre asignación al recurso vital para la vida de la gente, es hasta ofensivo enterarnos de que “nadie le avisó” al presidente el problema que se avecinaba y que la ministra de Aguas siga en el cargo y que, por encima de ella, se “constituya un ‘gabinete de gabinetes’” (reunión de varios ministros, entre ellos la de Agua) para encarar el problema.No resulta raro que nos pase lo que nos pasa, lo corriente es que en Bolivia ‘no pase nada’ y todo sea discurso.El Deber – Santa Cruz