Desde el principio, es necesario establecer unas reglas claras y bien definidasRespeto, comunicación o intercambiar afectos, algunos de los elementos claves¿Por qué se rompen las parejas?
Resolver los desencuentros
«El éxito de la convivencia dependerá de la pareja y su actitud frente al conflicto», afirma Rosa Collado Carrascosa, psicóloga especialista en Sexología y Psicoterapia Integradora del Centro de Psicología Álava Reyes. No cabe duda de que esta nueva situación de convivencia supone un cambio para ambos miembros de la pareja y como tal requerirá ciertos ajustes. Así, y según recomienda Collado, «es esencial mantener la individualidad -el ser uno mismo- y respetar al otro en sus costumbres. Por esto mismo, surgen las diferencias en muchas áreas y resultan oportunas unas buenas habilidades de comunicación y negociación para solventar situaciones y llegar a consensos».Es importante señalar que ante los casos donde existan desacuerdos «es aconsejable compartirlo con la pareja para buscar soluciones, en lugar de ir acumulando y ‘explotar’ en el momento más inoportuno», aseguran Martín y García. Eso sí, «cuidado con la urgencia de resolución de conflictos. No es necesario resolver todas las diferencias hoy, podemos seguir con la conversación mañana, cuando estemos más calmados y hayamos podido meditar sobre ello», aclaran.En las situaciones en las que durante la convivencia aparecen cosas que pueden resultar molestas, «hay que ser tolerante aunque también asertivo», afirma Collado. «Expresar aquello que nos desagrada enormemente y hacerlo con tacto y sin ofender a la persona, ayuda a la relación. Si además, le ofrecemos alternativas o peticiones de cambio concretas y el otro está dispuesto a tenerlas en cuenta, mejorará notablemente la relación desde el principio», aconseja.
10 claves fundamentales
Algunos de los aspectos claves de la convivencia que señalan los expertos son el respeto, una buena comunicación, compartir momentos íntimos («la relación de pareja puede ser un contexto magnifico para vivir nuestra sexualidad y esta práctica a su vez, uno de los mejores reforzadores positivos de la relación», afirma Pérez Rojas) e intercambiar muestras de cariño y afecto en el día a día.Pérez Rojas hace hincapié en un factor relevante, al que llama ‘intercambio de refuerzos positivos entre ambos’: «Son numerosos los estudios que han sugerido que la reciprocidad en intercambios positivos es una característica central y básica en la interacción de las parejas armoniosas.Suele ser bastante generalizado el devolver con inmediatez los comportamientos ‘punitivos’ y ‘los desagrados’, mientras que los comportamientos positivos, es decir, ‘los agrados’, no tanto. Y esto es un gran error. Cuando ‘formalizamos’ una relación, a menudo nos creemos que ya está todo hecho, nos relajamos y dejamos de invertir en ella y eso no tiene buenos resultados», explica.Por su parte, las psicólogas Martín y García resumen en 10 claves, lo más importante a tener en cuenta para la convivencia en pareja:1- La comunicación: el pilar de la convivencia es el entendimiento entre dos personas.2- La empatía: saber ponernos en el punto de vista del otro, entender que es una persona diferente, con un punto de vista distinto al mío.3- El respeto del espacio individual y posibilidad de desarrollo personal: todos tenemos una parte nuestra que necesitamos mantener viva para sentirnos satisfechos y darnos esa esencia que nos hace únicos y distintos de los demás, fortaleciendo la autoestima.4- Tiempo de ocio en pareja: para escapar de las obligaciones y problemas del día día, compartir situaciones positivas que amortigüen el impacto de las negativas.5- La expresión de afecto: no solo es importante saber que nos quieren, oírlo y sentirlo con besos y abrazos lo hace más intenso y fortalece el vínculo.6- El agradecimiento y reconocimiento: es necesario saber que nos admiran, nos ayuda hacerlo recíproco y el clima es más positivo.7- Momentos de intimidad y pasión: clave para mantener la chispa en la pareja.8- Evitar reproches y trabajar la aceptación del otro que, como todos, no es perfecto y tiene fallos.9- Ser generosos en las tareas y responsabilidades de la casa. En unas etapas uno puede realizar más que el otro. No ser rígidos buscando que el otro haga justo el 50%, aunque es importante que haya un equilibrio.10- No exigir, y centrarnos más en dar que en recibir.Fuente: El Mundo