El régimen autocrático que conduce Nicolás Maduro en Venezuela –teledirigido desde La Habana- acaba de ser suspendido como miembro pleno del Mercosur, por el incumplimiento de tratados que incluyen la temática de los derechos humanos.Es una primera muestra, tibia aún, del creciente aislamiento exterior que podría sufrir el despotismo chavista en los próximos meses, traducible en probables disposiciones de la OEA y de la administración Trump. Ya va siendo hora de que la comunidad internacional active sus capacidades de presión sobre los regímenes neo-autoritarios que han proliferado en América Latina en los últimos años, embozando sus auténticos rostros arbitrarios con falsas máscaras democráticas.Sólo la presión externa combinada con la movilización interna de las fuerzas republicanas de Venezuela podrá arrancarle al chavismo una transición pacífica a la democracia. De lo contrario, la única alternativa sería entre la resignación a la dictadura o la rebelión armada…[email protected]