Mauricio Ochoa Urioste El momento culminante de formalización de los derechos humanos tuvo lugar tras el fin del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial a través de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), que expresa en su artículo 1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. A partir de lo anterior, se desprende que el deber primordial de todo Estado es el respeto de la dignidad humana.La dictadura de Fidel Castro iniciada en 1959, vulneró expresamente derechos humanos. No obstante Castro implementó una campaña masiva de alfabetismo y mejoró dramáticamente la vida de millones de personas al proporcionarles un mejor acceso a la vivienda y a servicios de salud, y envió a los cubanos en lo que dijo eran luchas por la libertad desde Centroamérica hasta Sudáfrica; no es menos cierto que en los primeros años que siguieron a la revolución de 1959 se llevaron a cabo cientos de ejecuciones sumarias mientras los nuevos líderes de la nación exhortaban a aplicar lo que describían como justicia revolucionaria. Con la consigna “¡Al paredón!”, Fidel Castro y sus súbditos asesinaron y encarcelaron a disidentes y homosexuales; limitó la libertad de viajar y expresarse; y consideró ilegítima prácticamente a cualquier actividad fuera de su control.Geoff Thale, director de programas de The Washington Office on Latin America, sostuvo que la dictadura de Fidel Castro significó “una represión despiadada a la libertad de expresión” que a veces incluía encarcelamientos a largo plazo. “Las leyes orwellianas que permitieron el encarcelamiento de miles, permanecen en los códigos legales y el gobierno cubano sigue reprimiendo a individuos y grupos que critican al gobierno o lo acusan por violaciones a los derechos humanos”, dijo José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para las Américas.El Gobierno cubano ha sido acusado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (órgano de la OEA, de la que Cuba fue expulsada en 1962) de aplicar torturas, detenciones arbitrarias, procesos con fines propagandísticos y ejecuciones extrajudiciales. La Comisión llama la atención sobre las restricciones a la libertad de expresión, a la libertad de asociación, a la libertad de circulación, a la libertad de ideas, a los derechos políticos, a la ausencia de elecciones, a la falta de independencia del Poder Judicial.Desde 2002 la organización Reporteros Sin Fronteras sitúa a Cuba en uno de los últimos lugares en su informe sobre el estado de la libertad de prensa en el mundo, superando sólo a Eritrea, Turkmenistán y Corea del Norte.La historia no absuelve a Fidel Castro ni a los mentores de la sistemática violación a los derechos humanos. El ser humano, sojuzgado a un criminal Estado Policíaco, se convirtió durante el gobierno de Fidel Castro en un medio y no un fin, contraviniendo de esta manera cualquier concepto cabal de democracia y respeto a los derechos inherentes, imprescriptibles e inalienables, es decir, los derechos humanos. También merece la pena acotar, que hubieron – y todavía los hay – dictadores en América Latina que instrumentalizan los órganos de gobierno, ejecutan extrajudicialmente, y difunden ideas contrarias a la democracia y los derechos humanos, bajo el prisma de la así llamada justicia revolucionaria.