“Autos voladores, no dictadores bananeros”


Abrimos la columna de hoy con una frase del columnista argentino José Benegas, quien refiriéndose a la crisis venezolana ha dicho con extraordinaria precisión: “En el siglo XXI debían haber autos voladores, no dictadores bananeros”.Pues bien, la dictadura bananera en la que ha acabado de convertirse Venezuela tras casi dos décadas de chavismo, con el salto cualitativo del pasado jueves, hoy tuvo un episodio cuasi cómico con la farsa de Nicolás Maduro en la que se presentó como “mediador en el conflicto de poderes”, asunto que según él mismo “resolvió con rapidez”.El aparente retro dado por el burrócrata, quien pidió y obtuvo una revisión de la decisión inconstitucional del TSJ, tiene varias explicaciones posibles. Veamos: a) Tesis ingenuo-optimista. La presión internacional y el escándalo interno obligaron al sucesor de Hugo Chávez a dar marcha atrás en el autogolpe. Aplausos y fanfarrias. Teoría absolutamente descartable.b) Tesis suspicaz. Todo fue una jugada ajedrecística con retro planificado de antemano, para frenar la activación de la Carta Democrática Interamericana. La arriesgada idea, tal vez facturada desde La Habana según la táctica leninista del “dos pasos adelante, uno atrás”, era crear un hecho aberrante y luego retroceder, instalando un efecto de normalización y dialoguismo.c) Tesis intermedia 1: La decisión del TSJ originó disensos reales al interior del chavismo, incluyendo la reacción de la Fiscal General y de sectores de las Fuerzas Armadas.d) Tesis intermedia 2 o cosmética: Se está “maquillando” el autogolpe, ya que el TSJ no termina de anular sus sentencias, sino que simplemente da a la Asamblea Nacional una hoja de ruta para el sometimiento con la excusa del “desacato”. Sea cual fuere la realidad sobre este retro aparente, lo indiscutible es el off side o posición adelantada en la que ha quedado el régimen evista con su “apoyo incondicional” al madurato…[email protected]