La combinación de tres factores (movilización popular, presión internacional y divisiones internas en el chavismo) parece haber catalizado un cambio hacia una nueva fase en el conflicto político venezolano.Al tiempo que la hiper-represión intenta contener las protestas ciudadanas, el dictador Nicolás Maduro no ha tenido más remedio que pedir la convocatoria de comicios regionales, algo que era parte de las demandas de la OEA, en sentido de activar un calendario electoral. Esta votación estadual podría leerse como el preámbulo de las elecciones generales en las que, en definitiva, debería resolverse el actual estancamiento de Venezuela.Sin embargo, deben tenerse en cuenta ciertas previsiones. La inhabilitación del gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles, parece anunciar una política de proscripción de candidatos opositores, en función de la consigna ya expresada por Maduro: “No habrá elecciones hasta que estemos seguros de ganarlas”. En este contexto, la presión internacional debería variar hacia un nuevo eje: comicios transparentes, sin inhabilitados y con un nuevo organismo electoral…[email protected]