Susana Seleme acaba de dar una acertada definición sobre la retórica del vicepresidente Álvaro García Linera. “Lumpeninteligencia” dice la analista política, adaptando creativamente las categorías marxistas para calificar a un sub-pensamiento emitido como instrumento de autopromoción a través de las redes mediáticas del oficialismo.El cuestionamiento a Qananchiri (su nombre de guerra en el terrorista EGTK) viene a cuento de sus críticas soberbias al maestro Giovanni Sartori, recientemente fallecido, cuyos textos “no aportan a la comprensión de lo que pasa en Latinoamérica” según el gurú del socialismo comunitario.Soberbia de la que el segundo mandatario ya hizo gala tiempo atrás, refiriéndose al pensador francés Henri Bergson como “falso filósofo”. Acallado el presidente cocalero por los cirujanos habaneros, ahora esta deslenguada “lumpeninteligencia” se ha convertido en la voz del Estado, mostrando una preocupación superlativa por la reagrupación opositora a partir de la declaración conjunta de dirigentes y ex mandatarios, así como por el admirable liderazgo democrático ejercido desde la OEA por Luis Almagro.Más amparada en el denuesto que en el argumento, la “lumpeninteligencia” apela a la infinita repetición goebbelsiana de la mentira por radios y canales gubernamentales o paraestatales, esperando que “algo quede” de sus falacias…[email protected]