Si el escritor Carlos Fuentes retrató a Hugo Chávez como “el Mussolini tropical”, podríamos hacer otro tanto con Nicolás Maduro, comparándolo con el emperador que tocaba la lira y cantaba mientras Roma ardía.Esto, después de la difusión de un video donde el Nerón tropical baila mientras sus tropas policiales y bandas paramilitares masacran manifestantes en las calles de Caracas.Otro apodo posible para Maduro sería el de “Dictador Dolittle”, vista su propensión a hablar con los animales. Vacas en el caso más reciente, a las cuales explicó los beneficios de su Asamblea Constituyente, de estructura similar a la Cámara de Corporaciones del fascismo italiano.No es la primera vez que el autócrata venezolano incurre en este tipo de prácticas, ya que anteriormente había hablado con un “pajarico chiquitico” en el que reconoció al espíritu del difunto Hugo Chávez. Sería para reír, si la tragedia del chavismo totalitario no fuese para llorar…[email protected]