El Bunker 06/04/2018El historiador, Nino Gandarilla, estuvo de visita en El Bunker, programa radial conducido por Agustín Zambrana, donde habló de historia, del populismo camba y la cultura oriental. Gandarilla recordó el duro momento que pasó Santa Cruz con la invasión de Ucureña, que según el escritor desencadenó la rivalidad que hasta hoy existe entre cambas y collas, y por lo que considera que el pueblo cruceño al menos se merece unas disculpas.“Para mi hay una deuda histórica con el municipio de Ucureña. Algún día un alcalde de Ucureña tiene que decirle al país y a los cruceños disculpen, alguien tiene que decirlo, no se pueden quedar callados porque fue una invasión de 11 mil personas”.Gandarilla, contó: “El tema de los collas y cambas se inicia por el año 1850 cuando viene una invasión militar a Santa Cruz a repeler una rebelión, en la que se cometieron algunos abusos con las mujeres de Santa Cruz, entonces la sociedad se encrespo, de ahí para adelante ya viene el tema del Estado central, aimaro-colla, que toda la vida ha mandado a ensangrentar este pueblo”.“En el caso de los Ucureñas todos eran colllas que vinieron a decir “cambas e mierda”, lo escribían en las paredes, destripaban a las personas y los testículos de los hombres cruceños se los ponían en la boca. Estamos hablando de una acción racista sobre un pueblo y de ahí viene una reacción”.‘Cambas o collas e mierda’Según Gandarilla decir “colla e mierda” puede verse despectivo o sonar racista que decir “camba mierda” según el estrato social, la situación o el tono como se lo diga. “En ciertos estratos sociales se puede sentir más racista según la situación y la entonación como se lo dice. Los que empezaron antes que haya ley de discriminación, que aplicaron el tema de la represalia al ‘Colla e mierda’ fueron los policías, un siglo antes”.En Bolivia existe regionalismo y no el racismo. “No corresponde la palabra racismo, en Bolivia no existe el racismo, lo que hay es regionalismo”, indicó.Para el escritor en el país se tiene que respetar a todos por igual, sean cambas o collas. “Tiene que haber un respeto general en este país, pero que en ese respeto también se incluya a los cambas”.