
En la lista negra están 22 países y los nuevos integrantes de este grupo, además de Bolivia, son Birmania, Gabón, Laos, Papúa Nueva Guinea.
La desinstitucionalización del país administrado por el MAS logró que todas las entidades que tienen que velar por el respeto de las leyes en la migración de personas se lo haga bajo la batuta del Gobierno. No por nada tenemos en las calles miles de chinos, venezolanos, cubanos, colombianos y nicaragüenses, sin papales y realizando labores de apoyo al proceso de cambio. Nadie los vigila y nadie los puede detener.
Recientemente en el programa “Periodismo para todos” de Jorge Lanata, emitido este 24 de junio, se demostró en un reportaje como miles de ciudadanos chinos son traídos desde la provincia Fujian directamente en avión hasta Bolivia y luego internados por tierra por Bermejo a la Argentina, engrosando así los esclavos en campos agrícolas, restaurantes, supermercados y también usados en el sicariato de una naciente mafia china en América latina.
Cada ciudadano chino buscando mejores perspectivas de vida llega a Bolivia pagando 10.000 dólares, pero luego le quitan su pasaporte chino o su pasaporte de ciudadano boliviano que le entregan en nuestro país. Tras el tráfico de armas y cocaína, el tráfico y trata de personas es un negocio muy rentable del que Bolivia no está fuera de este negocio con seres humanos. Habrá que preguntarse, quién está llenándose de dinero con los esclavos del siglo 21.
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Fuente: Facebook Richard Arispe Carrasco