Roberto Méndez

Soñar no cuesta nada. Que este2019 que llega con la promesa de ser bastante movidito en el campo político,económico y social, en Bolivia, en el mundo, y en el plano personal, nosencuentre soñando esperanzas.
Porque como el sueño, laesperanza no cuesta nada, y debe ser lo único que no debe morir nunca.
Y ¿qué es pues la utopía? Megustó una respuesta que dio el escritor uruguayo Eduardo Galeano, cuando dijoque ésta se encuentra en el horizonte, y que cuando uno corre hacia ella, lautopía se aleja. Y entonces ¿para qué nos sirve?, le volvieron a preguntar. Yel literato respondió. “Nos sirve para caminar hacia la búsqueda de un mundomejor”.
Porque es bueno soñar. Eso eslo que hacía por ejemplo el filósofo griego Platón, conocido por plantear,desde su concepción política, una sociedad ideal.
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“Donde reina el amor sobranlas leyes”, decía por ejemplo y que “la mejor declaración de amor es la que nose hace, pues el hombre que siente mucho, habla poco.
Y recomienda que “ellegislador, cuando trate de promulgar sus leyes, debe proponerse tresobjetivos: que el estado quien ha de aplicarlas debe ser libre; que susciudadanos han de estar unidos y que éstos han de ser cultos”.
Y cuando habla sobre laigualdad, dice que “No hay un solo rey que nodescienda de un esclavo, ni un esclavo que no haya tenido reyes en su familia”y que la “mejor riqueza es vivir contentándose con poco” y que ¨buscando elbien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro”.
También en el plano personalsostiene que “el hombre que hace que todo loque lleve a la felicidad dependa de él mismo, ya no de los demás, ha adoptadoel mejor plan para vivir feliz”.
En esa época también vivía elfilósofo Diógenes, quien dormía en un turril, despojado de todo tipo debienes materiales, y es célebre un pasaje en el que salió a caminar por lascalles con una lámpara y dijo: “estoy buscando hombres honestos”. Y cuando lopusieron a la venta como esclavo, dijo que lo mejor que hacía era mandar,“comprueben pues quien quiere comprar un amo”, dijo.
Asimismo se cuenta el pasajeen el que el gran Carlo Magno, rey de los francos y hoy reconocido comofundador de las monarquías francesa y alemana, por sus innumerables conquistas,se encontró un día con Diógenes, camino a la India, nación que pretendía doblegar,y fue entonces que al ver al filósofo en la pobreza, le preguntó “qué podríahacer por él”, y este le respondió que “se apartara porque le estaba tapando elsol”. Luego le preguntó por qué su ambición de poder hasta el punto de hacerloreflexionar y decir que si volviera a nacer, sería como Diógenes.
Así era ese filósofo que fundóla Escuela Cínica, al decir que “elhombre llevaba en sí mismo ya los elementos para ser feliz y conquistar suautonomía era de hecho el verdadero bien” y que el hombre con menosnecesidades, era el más libre y el más feliz”.
Es bien importante repasartambién las corrientes filosóficas de la época, como el Estoicismo quepregonaba el control de los deseos y ambiciones que perturban la vida delhombre para contrarrestar a los Hedonistas, que decía que “lafelicidad deriva de una vida llena de placeres.
Pero quien acuñaría el términode Utopía propiamente fue el filósofo inglés, Tomás Moro, como título de uno desus libros en que plantea la representación deuna civilización ideal, fantástica, imaginaria, paralela o alternativa almundo actual, pero que tuvo sus críticas porque ésta sustentó algunos regímenescomunistas que desdibujaron la naturaleza de un Estado con justicia social.
Es bueno que este 2019 además de pedir paz, amor y prosperidad, reflexionemos sobre estos valores de igualdad, libertad, justicia social, Estado de Derecho, democracia, entre otros, que siempre se encuentran en riesgos de extinción por ambiciones políticas o intereses económicos, y caminemos hacia la utopía de mejores días.
Roberto Méndez es periodista y docente