En 2014, el seguimiento de este boicot fue desigual por parte de la familia real británica, con la que hoy el actor y su mujer se codean.

esde que se casó con la abogada de derechos humanos Amal Ramzi, George Clooney compagina los rodajes en Hollywood con el activismo y la filantropía. Es una faceta que comparte con sus amigos los duques de Sussex, y que le ha servido como carta de presentación en la corte británica, donde hoy los Clooney son dos habituales. Ayer, el actor utilizó su influencia para combatir sin embargo la de otro miembro de la realeza: el sultán de Brunei Hassanal Bolkiah, uno de los hombres más ricos del mundo.
En una carta abierta publicada en Deadline, donde Clooney colabora como columnista, el protagonista de Ocean’s Eleven pide boicotear los hoteles que el sultán posee en Europa y Estados Unidos por su aplicación de la ley de la Sharia, que permite el asesinato de los homosexuales y de las mujeres adúlteras en Brunei.
“El 3 de abril la nación de Brunei empezará a lapidar y azotar hasta la muerte a aquellos ciudadanos que sean gays”, explica en su carta el actor. El boicot, recuerda, empezó hace algunos años, pero perdió fuelle. “Hace un par de años, muchos boicoteamos dos de sus hoteles en Los Ángeles, el Hotel Bel-Air y el Hotel Beverly Hills, por su trato a la comunidad gay. Fue efectivo hasta cierto punto. Pero como todas las buenas intenciones, empezaron a perder fuerzas a medida que surgieron otras causas de las que preocuparse. Poco a poco, estos hoteles volvieron a hacer dinero”. La estrella de Hollywood pide por ello retomar el boicot y que este se amplíe al resto de hoteles de la cadena Dorchester Collection de los que el sultán de Brunei es propietario. Entre estos, el Dorchester de Londres, el Plaza Athenée de París, o el Eden de Roma.
Fuente: revistavanityfair.es
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