Juku, cocalero, chutero




Cuando llegan a cierta edad los niños comienzan a decirles a sus padres “yo quiero ser ingeniero”, “me gustaría ser médico, veterinario, arquitecto, etc”. Casi todos se inclinan por actividades que responden a sus pasiones, aunque los papás casi siempre tratan de guiarlos hacia profesiones con mayor salida laboral o con las mejores perspectivas de prosperidad. Pese a las últimas noticias que dominan la actualidad boliviana, nadie se atrevería a recomendarle a un chico convertirse en juku, cocalero o chutero. Nos referimos a los ladrones de minerales que suelen pagarle a la Policía altas sumas por permitirles el ingreso a la mina de Huanuni; al sector que tiene su propio Estado dentro del país y a los ladrones de autos en Chile que convirtieron a los policías en sus principales clientes. No hay duda que el “proceso de cambio” ha llevado adelante una profunda revolución. Se trata la mayor transformación en el mercado del trabajo que tarde o temprano calará hondo en el sistema educativo.

Fuente: eldia.com.bo