Roberto Ortiz Ortiz*Pasado ya el debate absurdo e imposible sobre una mega coalición entre todos los candidatos contrarios al régimen de Evo Morales es momento de discutir lo que en verdad importa y define una elección: el electorado y su voto. Existen dos tipos de votos, el emocional y el racional. Esto por supuesto en una democracia real donde el voto es totalmente voluntario. En Bolivia lamentablemente tenemos un tercer tipo de voto, el comprado u obligado que viene a ser ese poco más del 23% que tiene el Movimiento al Socialismo sobre el cual voy a abstenerme de comentar en esta oportunidad. Si analizamos la opinión actual del boliviano opositor podemos sacar algunas conclusiones respecto a la distribución de voto entre Carlos Mesa y Oscar Ortiz. Carlos Mesa, luego de su derrota en La Haya, se desligó del MAS y rápidamente compró una sigla para presentar él solo y de primero su candidatura aprovechando la oportunidad de captar el voto emocional del boliviano, ese voto que tiene como único pensamiento y razón de ser, sacar a Evo como sea del poder, sin importar quien o lo que venga después. El voto emocional es el más fácil de conseguir, no precisa campaña, estructura, principios, ideas o una oferta electoral; solo aparecer en el momento indicado con un lindo discurso que apele a la necesidad más urgente del ciudadano. No todo es perfecto y la democracia es un claro ejemplo de ello; es bueno recalcar que el voto emocional es el riesgo de vivir en democracia. Es la razón por la cual Adolf Hitler, Hugo Chavez, Daniel Ortega, los Kirchner, Evo Morales, entre muchos otros demagogos y dictadores fueron elegidos de forma democrática y ustedes ya saben en que terminó eso. La corta historia de la democracia boliviana ha sido conquistada por el voto emocional y vean el desastre de gobiernos que hemos tenido. Oscar Ortiz por su parte presentó de último su candidatura y apela a la conciencia del ciudadano buscando el voto racional, ese voto que se pregunta ¿Después de Evo qué? Ese que precisa de propuestas concretas, gran estructura nacional y sobre todo una intensa campaña por cada rincón del país para conocer y convencer en lo posible a cada uno de los electores. Es en fin ese que busca arduamente la unidad con otros candidatos y plataformas que compartan las mismas ideas y principios de base. Hay que tener claro que cualquier candidato puede sacar a Evo del poder, depende de nosotros. Las preguntas son ¿Quién queremos que lo saque? ¿Quién queremos que nos gobierne los próximos 5 años? ¿Quién tiene mejores propuestas para el país? ¿Quién es el más transparente y nunca ha estado involucrado en casos de corrupción? ¿Quién ha sido oposición real durante más años? ¿Quién puede salvar la economía? ¿Quién puede al fin unir a los bolivianos?Usted puede elegir a quien quiera, al menos eso nos queda en esta supuesta “democracia boliviana”, pero por favor antes de elegir piense, no se encierre en la vaga idea de solo sacar a Evo, piense bien hasta lo último, todavía tiene 4 meses. Su elección nos afecta a todos.*Fundador de Estudiantes por la Libertad Bolivia