Pelea familiar, ahora también en Japón: crece la tensión entre el nuevo emperador y su hermano Akishino


Dada la falta de un hijo varón por parte de los emperadores Naruhito y Masako, el príncipe Akishino ocupa desde el miércoles el primer puesto en la línea de sucesión.

La era inaugurada este miércoles con el reinado del nuevo Emperador de Japón ha sido bautizada con el nombre de Reiwa, “armonía” en japonés, pero no es esta la palabra que sería correcto emplear para describir las relaciones en el seno de la familia imperial japonesa. En la ceremonia de entronización del emperador Naruhito del pasado 1 de mayo, le vimos acompañado de su hermano, el príncipe Akishino, que le siguió respetuosamente caminando unos pasos detrás de él. Sin embargo, entre los dos hermanos existe una rivalidad que se ponía de manifiesto hace solo unos meses, después de que el príncipe Akishino criticara abiertamente a su propia familia al defender que debía ser esta la que corriera con parte de los gastos del acto de entronización, en lugar del gobierno japonés.

“El príncipe Akishino no está cooperando con su hermano”, citaba este mismo miércoles el diario The Telegraph a una profesora de la Universidad Doshisha de Kyoto, Noriko Hama. “Da la impresión de ser una fuerza desestabilizadora y de blandir un hacha contra su hermano. También parece hacerse querer notar. Podríamos estar ante el clásico caso de una pelea familiar en el seno de la casa imperial, casi Shakespeariana”.



Al parecer, el príncipe Akishino siente que su opinión debería contar más en lo concerniente al futuro de la casa imperial, ya que, dada la ausencia de un descendiente varón por parte de los nuevos emperadores, Naruhito y Masako de Japón, es él quien actualmente ocupa el primer puesto en la línea de sucesión del trono y será su hijo Hisahito quien presumiblemente suceda a su tío. Tanto el príncipe Akishino como su esposa, la princesa Kiko, estarían igualmente molestos por haber tenido que cubrir del hueco dejado en la agenda imperial por la ahora emperadora Nasako, ausente en la vida pública por la depresión que sufre. Sin embargo, la mala relación entre el emperador Naruhito y su hermano viene de más lejos.

Finalmente, la casa imperial accedió a sus deseos, pero los celos del príncipe Akishino ya estaban sembrados. En 1990, hizo su primer desplante al protocolo imperial al comprometerse repentinamente con su actual esposa. Según informó este lunes el New York Times, el anunció de la boda no sentó bien en la corte, ya que lo adecuado era que fuera el entonces príncipe Naruhito quien, como heredero del trono, fuera el primero en casarse.

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Fuente: revistavanityfair.es