Ser vegano puede ser positivo y quienes tienen esta práctica de nutrición merecen todo el respeto. Lo mismo pasa con el feminismo, con los que defienden la igualdad de género e incluso con los que promueven el aborto.
Lo que ocurre con estas posturas, impulsadas por el neomarxismo, es que satanizan a quien piensa distinto, lo acosan y lo agreden, imitando a los viejos inquisidores de la Edad Media, que seguramente repudian, pero que están imitando con todas sus características. Así es el socialismo. Comete las mismas atrocidades que el fascismo, pero la historia los juzga de otra manera. Los feministas se meten en las iglesias, manchan, rompen, escupen y sus “hazañas” son vistas como actos de liberación. El otro día unos jóvenes que promueven el veganismo quisieron hacer de las suyas en la feria rural de Palermo en Buenos Aires, donde se llevaba a cabo un acto de juzgamiento de ganado vacuno. Gauchos a caballo, que no admiten medias tintas, los enfrentaron a chicotazos. Menudo susto el que se llevaron.
Fuente: eldia.com.bo
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