Mauricio Ochoa Urioste
Luego de las elecciones del 20 de octubre de 2019, una inusitada avalancha de sucesos – que rayan en el panteísmo surrealista – vive Bolivia. Una elección, a todas luces fraudulenta y donde el ganador es, igualmente a todas luces, Carlos Mesa Gisbert, se convirtió en el devenir de las tensas jornadas un campo minado, puesto que Evo Morales Ayma y sus huestes han ordenado la represión y/o el enfrentamiento con la población boliviana asqueada del así llamado proceso de cambio.
Ya nadie les cree, esto es claro y contundente. ¿Pero puede acaso frenar el curso de la historia la angurria de poder y prebendalismo Evo Morales?. Obviamente, no. El edificio de la Casa del Pueblo se derrumba y cae hecha añicos – para decirlo metafóricamente – por los años de autoritarismo, corrupción, narcotráfico, y egolatría del presidente boliviano.
La OEA, por su parte, ya hizo sendas observaciones al proceso electoral, y la comunidad internacional reclama veracidad y transparencia. Veracidad y transparencia, que no son precisamente los ingredientes de la receta masista.
Por todo ello, incoamos al pueblo boliviano estar atentos y no dejarse amedrentar. ¡No nos callarán!.
Fuente: mauricioochoaurioste.wordpress.com
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Mauricio Ochoa Urioste