Tras que cayó la noche de ayer turbas delincuenciales se movilizaron por varias zonas de El Alto y La Paz, causando daños a infraestructura pública y privada. La Policía poco logró hacer, con el amotinamiento de uniformados de por medio.Varios ataques violentos se produjeron mientras caía la noche y luego de los festejos de la población civil, por la renuncia del presidente Evo Morales. En Chasquipampa, la oleada de gente quemó al menos 15 buses Pumakatari que se encontraban en un patio municipal en la calle 53 de ese barrio.A su paso, los revoltosos que según las redes sociales se encontraban en estado de ebriedad, destrozaron las paradas del transporte municipal. Y se temía ataques en la zona comercial de Calacoto y a las casas del alcalde de La Paz, Luis Revilla y del rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Waldo Albarracín, algo que sucedió con su propiedad, de dos pisos, que fue incendiada.En El Alto, las turbas atacaron la línea amarilla del teleférico y quemaron la fábrica de chocolates El Ceibo y una planta de pollos Sofía.
La alcaldesa alteña, Soledad Chapetón, denunció el ataque a la casa de su padre, aunque señaló que vecinos evitaron su cometido, “pero la noche es larga.Exijo que las autoridades llamadas por ley, asuman su responsabilidad. El Alto necesita la presencia de policías y militares porque aquí hay delincuentes. Mi población está indefensa”, lamentó.En el centro de la ciudad, los grupos que se organizaron después del motín policial del sábado, siguieron resguardando los alrededores de la plaza Murillo, pese a la intensa lluvia que cayó.“Ante el ataque de grupos violentos organizados, hago nuevamente un vehemente llamado a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional para que en cumplimiento de su mandato constitucional protejan a la ciudadanía y garanticen la integridad y la vida de las personas”, pidió a través de su cuenta twitter, el excandidato presidencial por Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa.Preocupación empresarial
El presidente de la Cainco, Fernando Hurtado, lamentó que en las últimas 24 horas se han sufrido ataques vandálicos en La Paz y pidió a la Policía, que reguarde la propiedad pública y privada y que además, vele por la tranquilidad de la población.“Estos ataques son terribles y no debieran estar sucediendo. Se tienen que calmar los ánimos”, dijo.
También, indicó que se trabajará con cada una de las empresas asociadas para ayudarlas a salir de este conflicto. “Los efectos se están empezando a notar; pero van a ser mucho más duros a mediano plazo. Tenemos que trabajar de manera técnica con el empresariado”, señaló.El presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, Luis Barbery, anticipó que las empresas van a tener dificultades para cumplir con sus obligaciones tributarias, financieras y sociales. “Vamos a sentir los efectos por tiempo prolongado hasta que podamos reactivarnos. Hasta la fecha, las pérdidas son unos $us 1.100 millones con incidencia sobre el PIB”, dijo Barbery.MÁS DE LA SEDEAlertasAnte los sucesos producidos en El Alto y en La Paz, desde el comando policial indicaron que se están movilizando para evitar actos ilegales, por lo que se están destinado distintos grupos en las zonas más conflictivas.ImpactoLos empresarios consideran que las pérdidas económicas, por los paros cívicos, ya representan un 2% del PIB, algo que es interpretado como un golpe fuerte al aparato productivo del país.EL DEBER / Juan Carlos Salinas Cortez
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