Entereza, eso es lo que más resalta en los familiares de Marcelo Terrazas, quien hoy será enterrado en el cementerio Las Misiones de la zona norte. Su hijo, Marcelo Endhir dice que le ha tocado ‘tomar el liderazgo’ de su familia, esa a la que su padre cuidaba y que tiene un lema: ‘retroceder nunca, rendirse jamás’. Ese lema lo tienen tatuados, además del fallecido, su hijo, su hija Rayza y su esposa Geancarla, en letras árabes, al igual que otro tatuaje, compuesto por cuatro estrellas, que simbolizan a cada uno de los miembros de la familia.“La mayor enseñanza que me dejó mi padre fue la lealtad, su palabra valía más que cualquier dinero”, dice Marcelo Endhir, quien dice que con su padre tenía una relación que más allá de padre e hijo, era de amigos.Marcelo Terrazas Seleme era cinturón negro en taekwondo y boxeador; durante años dirigió su instituto de artes marciales llamado ‘Garra blanca’. “No tenía vicios, era una persona sana y nos inculcó siempre el amor y el deporte”, dice Marcelo Endhir.Frente a su féretro… escoltado por miembros de la Unión Juvenil Cruceñista, Marcelo Endhir dice que por ejemplo de su padre, que pertenece a la guardia de esa institución cívica, fue que él quiso seguir sus pasos. «Él siempre estuvo presente en las luchas cívicas y actualmente seguía yendo tanto por convicción como por cuidarme, siempre me repetía ‘yo te cuido, vos me cuidás’ , por eso digo que él recibió el disparo por mí», dice Marcelo Endhir. ¿Lo último que le dijo su padre?, «Cuidate». Cuando lo volvió a ver, ya estaba herido letalmente.
El joven de 28 años, que trabaja como cajero en un banco y estudia contabilidad, cuenta que su padre, en su juventud vivió en Chile, volvió a Santa Cruz, luego radicó en Argentina hasta que volvió a establecerse en la capital cruceña; tras cerrar su gimnasio, ‘Garra blanca’, el experto en artes marciales y defensa personal, se dedicó netamente a ejercer como abogado penalista.Marcelo Endhir cuenta todo eso a pocos metros del féretro de su progenitor, apostado en el mismo lugar donde hace cuatro años, en julio de 2015, el Papa Francisco celebró una misa para los feligreses cruceños, en el altar frente a uno de los símbolos cruceños, el monumento de El Cristo.Marcelo Endhir, a cada paso recibe apretones de mano, palmadas en hombro y palabras de respaldo. Hará una pausa dice, para velar y enterrar a su padre, pero eso será, asegura «solo para reponer fuerzas y retornar a la lucha».
«Esta es la sangre de mi padre, que su muerte no sea en vano», dice a la multitud mostrando a la polera ensangrentada que usaba su progenitor cuando fue abatido.EL DEBER / Luis Fernando Soria Sejas
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