LA NAVIDAD QUE NO VES…– «Mamá, ¿dicen que van a venir?»- «Si hijito, cuestión de días.’- «¿Y por qué mamá?»- «Es largo hijo, pero cuando era chica, escuché a los viejos decir que era para festejar al Hijo de Dios.»- Y…Usted también irá a festejar al Hijo de Dios?- «Si hijo, tenés que ser valiente, prometeme que te vas a cuidar hasta que vuelva, ¡hijito de mi corazón.!»El pequeño se escondió en el seno de su madre, solo para que ella no vea sus lágrimas. No quería que su madre vaya a festejar al Hijo de Dios.Ella lo sintió sin verlo.Varios meses lo llevó en su vientre, él se alimentó de su sangre, ¡le enseñó a caminar!Ahora tenía que dejarlo muy pequeño. Era necesario, así estaba escrito.Muchas veces se preguntó el por qué sucedía todo aquello. Sus padres fueron llevados una madrugada y nunca más volvieron….Los días pasaron lentos compartiendo con su hijo; eran muy unidos y el pequeño vivaracho le alegraba la vida.Y un día sucedió.Llegaron y los pusieron en filas; su pequeño se aferraba a ella llorando.- «Me prometiste ser valiente hijito» -le dijo aguantando las lágrimas.No acabó de decirlo cuando una salvaje patada apartó al pequeño de su lado….Rato después miraba a su hijo por una rendija, mientras el camión que la llevaba se alejaba.Iba subida en un camión blanco, un cacharro con cajones enormes, un camión en cuya puerta se leía claramente:»CERDOS Y LECHONES NAVIDEÑOS CORAZON DE JESÚS.»¡Haga su pedido ya!EL ESCRIBIDORFuente: El Escribidor
